Viernes, 1 de Junio, 2018

Fabi en el país de los sprints

Soy una ferviente creyente de que todo sucede por una razón. Ciertamente, tener una carrera en software era algo que no me había pasado por la cabeza cuando estaba en Chile (Sí, vengo del país en Sudamérica que se ve como un chile en el mapa). En Chile, estudié la carrera de Ingeniería en Diseño de Productos. Esta carrera me permitió conocer un poco de todo: diseño de productos, negocios y también un poco de marketing. El único detalle era que lo que yo conocía sólo aplicaba para productos físico, o por lo menos eso era lo que creía.

Cuando inicié mi carrera, mi trabajo me permitía conocer sobre el ciclo de vida de un producto, el descubrimiento de nuevos negocio y otros aspectos que eran necesarios para la industria. Entonces sí, se podría decir que más o menos estaba alineada a lo que me enseñaron en la escuela.

Koalas y Vegemite

Como pienso que todo en la vida sucede por una razón, se me presentó la oportunidad de ir a vivir a Melbourne, Australia: hogar de los koalas y los insectos más raros del mundo. Cuando llegué, Melbourne era todo tech y software. Encontrar un trabajo en desarrollo de productos físicos fue más complicado de lo que había previsto. Mientras yo seguía buscando trabajo, un amigo cercano me mencionó algo sobre estudiar “UX Design”. Decidí echarle un ojo a esto y encontré que esto no sólo era súper trendy en Melbourne, sino que me iba a permitir aplicar todo lo que aprendí en la carrera a un mundo nuevo: ¡Productos Digitales!

Muchas veces la gente te dice que debes encontrar un trabajo que te apasione tanto que te haga levantarte todas las mañanas. Ahora estaba más cerca que nunca de descubrirlo.Buscando más sobre UX y cómo se aplicaba a la vida real, encontré un curso en una academia bien conocida, General Assembly, que prometía enseñarme todo lo que debía saber de UX: estrategia, interacción digital con los usuarios y todo lo demás. Y así, una vez terminado el curso de UX, fue como decidí saltar al agujero del conejo y entrar a un mundo donde todo era nuevo para mí.

Australia ciertamente me enseñó grandes lecciones sobre cómo desarrollar un producto tecnológico que hable con los usuarios, metodologías ágiles como Scrum y cómo es que, desde la oficina, podemos hacer que la vida de las personas sea más sencilla. Obviamente me he llevado aprendizaje técnico valiosísimo, pero en realidad lo que cambió la forma en la que ahora hago producto, fue cuando aprendí que no sólo se trata de cuestiones técnicas, sino que las relaciones humanas y la psicología son importantísimas y son el hilo que conecta todos los puntos de cualquier producto exitoso. La empatía resultó ser la palabra clave para avanzar mi carrera al siguiente punto.

El camino del Jedi de la Nómina

Tras haber trabajado en varias startups en Melbourne como UX Designer, sentía que estaba lista para dar otro brinco en mi carrera. Definitivamente Melbourne me hizo aprender lo que necesitaba para subsistir en una industria nueva, ahora lo siguiente tendría que enseñarme a ser una experta. Fue así que encontré a Runa. Hablé con Courtney McColgan, la fundadora y CEO de Runa, y otros tres inversionistas que mostraban la misma pasión que la propia CEO. Al final, Runa me invitó al proyecto, sólo había un pequeño detalle: el equipo se encontraba en Lima, Perú.

Decidí emprender un nuevo viaje al continente americano y me uní al equipo en Perú como UX Designer. Acá, estaba encargada de hacer la estrategia y definición del producto. Y esto no era lo más complicado: Runa es un software de cálculo automático de nómina y de gestión de empleados…¡Yo no tenía ni idea de cómo se calculaba una nómina! Tuvimos semanas intensas de aprendizaje para hacernos masters Jedis en la nómina, leyes y todo lo relacionado en México. Después de miles de post-its, 120 plumones sharpies y litros de café, terminamos con un producto que era amigable y funcional.

México Lindo

Cuando el producto estaba funcionando, todos sabíamos que el momento de mudarnos de nuevo estaba cerca. Empaqué lo que tenía y juntos, el equipo y yo, descubrimos lo que ahora iba a ser nuestro hogar: Ciudad de México ¿Mi impresión de Ciudad de México? Sus pirámides son preciosas  y su gente amable. Parecía el lugar perfecto para seguir creciendo un producto que estaba pensado para ser amable y simple.

Con forme Runa se hacía más grande y el equipo crecía, el producto necesitaba nuevas features. Fue aquí donde tuve que enfrentarme con un nuevo reto: no sólo trabajar como UX Designer, sino que tomar las riendas del producto y convertirme en Product Owner. Aún me da emoción recordar. Vivía el sueño todos los días.

Hoy en Runa soy la Product Lead. Procuro ser la voz de nuestros usuarios para asegurarnos que siempre hagamos sonreír a todas las personas encargadas de hacer la nómina y gestión de empleados. Día a día, el equipo crece de manera exponencial. Cada vez hay más roles dentro del equipo y más retos. Pero qué puedo decir, todo pasa por una razón y definitivamente nunca me había sentido tan feliz, estoy convencida de que lo que estamos haciendo está cambiando vidas. Desde Chile, Australia y Perú…vine a México a hacer que las relaciones entre las empresas y sus colaboradores sea la mejor. Primero México, y ¿después? ¡El mundo!