Un practicante en Perú es un estudiante o egresado que realiza actividades formativas en una empresa mediante un convenio, con supervisión y tareas relacionadas con su preparación académica. Para la organización, esta modalidad permite desarrollar talento y apoyar proyectos sin sustituir puestos permanentes, siempre que se cumplan las condiciones legales aplicables. En este artículo conocerás los tipos de prácticas, la subvención y los derechos correspondientes, el proceso de incorporación y las pautas para gestionar practicantes correctamente.
¿Qué es un practicante en Perú?
Un practicante es un estudiante o egresado que desarrolla actividades de aprendizaje en una empresa mediante una modalidad formativa. Sus tareas deben relacionarse con su carrera o especialidad, responder a objetivos previamente definidos y contar con el acompañamiento de un tutor o responsable interno.
En las empresas sujetas al régimen laboral de la actividad privada, las prácticas preprofesionales y profesionales se regulan principalmente por la Ley N.º 28518, Ley sobre Modalidades Formativas Laborales, y por su Reglamento, aprobado mediante el Decreto Supremo N.º 007-2005-TR. Estas modalidades se formalizan mediante convenios con finalidad formativa y no generan por sí mismas un vínculo laboral, aunque la empresa debe cumplir las obligaciones relacionadas con la subvención, la jornada laboral, el seguro, los descansos y la supervisión. En las entidades del sector público se aplica un régimen distinto, regulado principalmente por el Decreto Legislativo N.º 1401 y su reglamento.
A diferencia de una persona contratada para ocupar un puesto regular, el practicante no se incorpora como un especialista completamente autónomo ni debe utilizarse para sustituir una posición permanente. La práctica debe combinar responsabilidades reales con supervisión, retroalimentación y una carga coherente con el nivel de formación de la persona.
Cuando la empresa respeta esta naturaleza formativa, el practicante puede aplicar sus conocimientos, desarrollar hábitos profesionales y contribuir progresivamente al trabajo del equipo. La organización, a su vez, puede conocer su potencial y formar talento familiarizado con sus procesos y cultura organizacional.
¿Cuál es el objetivo de un practicante?
El objetivo de una práctica es conectar la formación académica con una experiencia real de trabajo. Durante este periodo, el practicante desarrolla competencias laborales y técnicas, aprende a desenvolverse dentro de un equipo de trabajo y adquiere criterio para resolver problemas relacionados con su especialidad.
Para la empresa, la finalidad no debe ser cubrir una vacante permanente con un recurso de menor costo, sino proporcionar un entorno de aprendizaje planificado en el que la persona pueda contribuir de manera progresiva. Las actividades asignadas deben responder a un plan formativo y permitir que el practicante demuestre avances verificables.
La práctica también puede facilitar una futura contratación, pero esta posibilidad debe considerarse una consecuencia del buen desempeño y no el único propósito del convenio. La evaluación debe valorar la evolución, la responsabilidad, la capacidad de aprendizaje y la adaptación a la cultura.
¿Qué tipos de practicantes existen en Perú?
Entender los tipos de prácticas permite definir expectativas, actividades y niveles de autonomía adecuados. No es lo mismo acompañar a una persona que todavía mantiene la condición de estudiante que trabajar con un egresado que busca consolidar sus conocimientos en una situación real de trabajo.
En las empresas del régimen laboral privado, las principales categorías son las prácticas preprofesionales y las prácticas profesionales.
| Tipo de práctica | A quién corresponde | Finalidad principal | Jornada máxima |
|---|---|---|---|
| Práctica preprofesional | Estudiante de una universidad, instituto u otro centro de formación profesional | Aplicar conocimientos, habilidades y aptitudes mientras mantiene su condición de estudiante | 6 horas diarias o 30 horas semanales |
| Práctica profesional | Persona egresada de un centro de formación profesional | Consolidar los aprendizajes adquiridos y ejercitar el desempeño en una situación real de trabajo | 8 horas diarias o 48 horas semanales |
Las prácticas profesionales tienen, como regla general del régimen privado, una duración máxima de 12 meses, salvo que el centro de formación profesional o la universidad contemple una extensión. Las prácticas preprofesionales se desarrollan mientras la persona conserva la condición de estudiante y de acuerdo con el convenio y su plan formativo.
La modalidad determina el nivel de autonomía, la jornada y el acompañamiento que debe ofrecer la empresa. Un estudiante o egresado de una carrera técnica puede participar en cualquiera de estas categorías según su situación académica.
Algunas organizaciones implementan programas rotativos en los que el practicante pasa por distintas áreas. Sin embargo, la rotación es una característica interna del programa formativo y no una modalidad legal diferente.
¿Qué beneficios obtiene una empresa al contratar practicantes?
Un programa de prácticas bien estructurado permite incorporar nuevas perspectivas, fortalecer la transferencia de conocimientos y desarrollar una cantera interna de talento humano. Los practicantes también pueden apoyar proyectos o tareas de alcance definido, siempre que reciban instrucciones claras y un acompañamiento proporcional a su experiencia.
Entre los principales beneficios para la empresa se encuentran:
- Incorporar conocimientos recientes y familiaridad con nuevas herramientas.
- Identificar talento con potencial para futuras posiciones.
- Reducir el tiempo de adaptación en una eventual contratación.
- Apoyar proyectos con actividades y entregables claramente delimitados.
- Fortalecer las capacidades de liderazgo, documentación y enseñanza de los tutores.
- Contribuir a la empleabilidad de estudiantes y egresados.
- Reforzar la reputación de la organización como espacio de aprendizaje.
- Desarrollar talento mediante una inversión formativa planificada.
El practicante también puede aportar una perspectiva distinta frente a procesos que el equipo realiza de manera rutinaria. Esta mirada resulta especialmente útil en áreas que atraviesan procesos de digitalización, actualización de herramientas o rediseño de procedimientos.
Estos beneficios dependen de la calidad del programa. Cuando no existen objetivos, tutoría o seguimiento, la práctica puede convertirse en una sucesión de tareas dispersas que aporta poco tanto a la empresa como a la persona en formación.
¿Cuánto gana un practicante en Perú?
El practicante recibe una subvención económica y no una remuneración propia de un contrato de trabajo regular. Cuando cumple la jornada máxima aplicable a su modalidad, la subvención mensual no debe ser inferior a la remuneración mínima vital vigente. Si la jornada es menor, el monto puede calcularse de manera proporcional.
Subvención económica: Monto que recibe el practicante por su participación en la modalidad formativa. Su valor, periodicidad y condiciones deben establecerse claramente en el convenio correspondiente.
La empresa debe comunicar qué monto recibirá el practicante, en qué fecha será abonado y qué otros conceptos o beneficios se encuentran incluidos. Esta transparencia protege la confianza, facilita la administración del programa y reduce posibles desacuerdos.
No conviene colocar en el artículo una cifra fija como referencia, debido a que la remuneración mínima vital puede modificarse. Recursos humanos debe verificar siempre el valor vigente y aplicarlo de acuerdo con la jornada y la modalidad correspondiente.
¿Qué derechos tiene un practicante en Perú?
En las empresas sujetas al régimen laboral de la actividad privada, los practicantes cuentan con derechos derivados de su modalidad formativa, aunque el convenio no constituya por sí mismo un contrato de trabajo.
Estos derechos comprenden una subvención económica, una jornada máxima, cobertura frente a enfermedades y accidentes, descansos aplicables y una subvención adicional cuando se cumplen determinados periodos.
| Derecho o condición | Aplicación general en el régimen privado | Implicación para la empresa |
|---|---|---|
| Subvención mensual | No debe ser inferior a una remuneración mínima vital cuando se cumple la jornada máxima aplicable; si la jornada es menor, puede calcularse proporcionalmente | Definir el monto, la fecha de pago y los conceptos incluidos en el convenio |
| Subvención adicional | Media subvención mensual por cada seis meses de duración continua | Programar y controlar el pago correspondiente |
| Jornada máxima | 6 horas diarias o 30 semanales para prácticas preprofesionales; 8 horas diarias o 48 semanales para prácticas profesionales | Registrar y supervisar la jornada y evitar la asignación de horas extras |
| Seguro | Cobertura frente a enfermedades y accidentes mediante EsSalud o un seguro privado conforme a la normativa | Contratar y mantener activa la cobertura |
| Descansos | Descanso semanal y feriados aplicables; 15 días subvencionados cuando la modalidad supera los 12 meses | Incorporar los descansos en la planificación |
| Formación y supervisión | Actividades relacionadas con el aprendizaje y acompañamiento de un responsable | Designar un tutor, establecer objetivos y aplicar mecanismos de evaluación |
Recursos humanos debe verificar que estas condiciones aparezcan en el convenio y se cumplan durante toda la práctica. También debe controlar la jornada, el seguro, el registro correspondiente y la existencia de actividades realmente formativas.
La empresa debe evitar que el practicante realice permanentemente las mismas funciones que una persona contratada para ocupar un puesto regular. Si se desnaturaliza la finalidad formativa, pueden generarse contingencias laborales y sanciones para la organización.
¿Cómo se formaliza la incorporación de un practicante en Perú?
La incorporación de un practicante se formaliza mediante un convenio de modalidad formativa. Dependiendo del tipo de práctica, pueden intervenir la empresa, el practicante y el centro de formación profesional.
El convenio debe establecer, entre otros elementos, las actividades formativas, la duración, la jornada, la subvención económica, las responsabilidades de las partes y los mecanismos de supervisión.
Para organizar el proceso, la empresa puede seguir estos pasos:
- Definir el perfil y las actividades formativas que realizará el practicante.
- Verificar su condición de estudiante o egresado.
- Preparar el plan formativo y el convenio aplicable.
- Suscribir el convenio con las partes correspondientes.
- Designar un tutor o responsable interno.
- Registrar al practicante como personal en formación laboral en el T-registro, componente de la Planilla Electrónica.
- Gestionar la cobertura de seguro correspondiente.
- Realizar la inducción sobre el equipo, las herramientas y las normas internas.
- Ejecutar reuniones periódicas de seguimiento.
- Evaluar los aprendizajes y cerrar formalmente la práctica.
El convenio no debe tratarse como un trámite aislado. Su contenido debe reflejarse en la experiencia cotidiana del practicante mediante actividades alineadas, supervisión y objetivos verificables. Cuando no existe esta estructura, la persona puede terminar realizando tareas dispersas o ajenas a su preparación, mientras que el equipo percibe que el programa no genera valor.
¿Cómo gestionar a un practicante correctamente?
Gestionar correctamente a un practicante requiere un plan formativo, no solo una lista de tareas pendientes. Antes de su incorporación, la empresa debe definir qué aprenderá, qué actividades realizará, quién supervisará su trabajo y cómo se evaluará su evolución.
Para organizar la experiencia, conviene:
- Preparar una inducción sobre el equipo, las herramientas y las normas internas.
- Asignar un tutor con disponibilidad y responsabilidades definidas.
- Establecer objetivos, entregables y criterios de evaluación.
- Encargar actividades relacionadas con la carrera o especialidad.
- Realizar reuniones periódicas de seguimiento y retroalimentación.
- Ajustar la carga de trabajo al nivel de experiencia y a la jornada aplicable.
- Integrar al practicante en reuniones, capacitaciones y proyectos relevantes.
- Documentar avances, dificultades y aprendizajes.
- Realizar una evaluación final y comunicar los resultados.
El acompañamiento no implica sobreproteger al practicante. La empresa puede asignarle retos graduales y autonomía progresiva, siempre que mantenga supervisión y evite responsabilidades que excedan la finalidad formativa del convenio.
También es importante que el tutor diferencie entre un error propio del proceso de aprendizaje y una falta reiterada de responsabilidad. La retroalimentación debe ser específica, oportuna y orientada a mejorar el desempeño.
¿Qué función cumple recursos humanos en la gestión de practicantes?
Recursos humanos coordina la documentación, el registro y el cumplimiento de las condiciones aplicables a la modalidad formativa. También debe procurar que la experiencia sea coherente con los valores de la organización y que el practicante no quede desatendido o sea utilizado para sustituir una posición regular.
Entre sus principales responsabilidades se encuentran:
- Validar la modalidad formativa y la documentación del estudiante o egresado.
- Coordinar la elaboración y suscripción del convenio.
- Registrar al practicante en el T-registro.
- Gestionar la subvención y la cobertura de seguro.
- Verificar el cumplimiento de la jornada y los descansos.
- Confirmar que las actividades sean coherentes con la formación del practicante.
- Acompañar al tutor y resolver dificultades durante la práctica.
- Monitorear el desempeño, el aprendizaje y el bienestar.
- Coordinar con el centro de formación cuando corresponda.
- Evaluar el potencial de una futura incorporación.
Recursos humanos también actúa como puente entre el practicante, el tutor, el equipo y la institución educativa. Esta coordinación permite detectar con anticipación problemas de adaptación, falta de supervisión o actividades que no cumplen una finalidad formativa.
Al evaluar una posible contratación futura, el área no debe observar únicamente los resultados inmediatos. También debe considerar la evolución, la disciplina, la capacidad de aprendizaje, la colaboración y la adaptación a la cultura organizacional.
¿Por qué es necesario profesionalizar los programas de prácticas?
Los practicantes pueden convertirse en una fuente relevante de talento para las empresas peruanas, pero su aporte depende de la calidad del programa. Incorporar personas sin objetivos, supervisión o actividades definidas genera improvisación y limita el aprendizaje.
Profesionalizar el proceso implica establecer criterios de selección, convenios correctos, tutores preparados, objetivos formativos y evaluaciones periódicas. También requiere coordinar el programa con las necesidades reales del negocio sin perder de vista que su finalidad principal es el aprendizaje.
Una gestión ordenada puede reducir los tiempos de cobertura y adaptación en futuras contrataciones. Además, fortalece los hábitos de comunicación, documentación y enseñanza dentro de los equipos.
Gestionar practicantes de manera profesional requiere convenios correctos, actividades formativas, tutoría y seguimiento. Cuando estos elementos se integran, la empresa puede desarrollar talento, fortalecer la transferencia de conocimientos y evaluar futuras incorporaciones sin desnaturalizar la finalidad de la práctica.
Para recursos humanos, el reto consiste en equilibrar el aprendizaje del practicante con las necesidades de la organización. Una práctica bien estructurada no es únicamente apoyo operativo: es un proceso de formación que puede contribuir a la continuidad del talento y al fortalecimiento de los equipos.
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