El Impuesto General a las Ventas (IGV) es el impuesto al valor agregado (IVA) que se aplica en el Perú sobre la venta de bienes, la prestación o utilización de servicios, los contratos de construcción, la primera venta de inmuebles realizada por el constructor y la importación de bienes. Actualmente, la tasa del IGV es del 18%, porcentaje que ya incluye el Impuesto de Promoción Municipal (IPM). Este tributo constituye una de las principales fuentes de ingresos del Estado y financia servicios públicos e infraestructura, además de promover la formalización de la economía.
Para las empresas, comprender cómo funciona el IGV es indispensable para emitir comprobantes de pago correctamente, aprovechar el crédito fiscal, cumplir con las obligaciones tributarias y evitar sanciones por parte de la SUNAT. Una adecuada gestión de este impuesto también contribuye a mejorar el control financiero y la transparencia de las operaciones comerciales.
¿Qué es el IGV (IVA) en Perú?
El Impuesto General a las Ventas (IGV) es el impuesto al valor agregado que grava la mayoría de las operaciones comerciales realizadas en el país. Aunque internacionalmente se conoce como IVA, en el Perú recibe la denominación de IGV y está regulado por la Ley del IGV e ISC.
Este impuesto se incorpora al precio de venta de bienes y servicios gravados, por lo que el consumidor final lo paga al momento de realizar una compra. Sin embargo, es la empresa la responsable de recaudar, declararlo y pagarlo a la SUNAT conforme a los plazos establecidos por la normativa tributaria.
Entre las principales operaciones gravadas con IGV se encuentran:
- Venta de bienes muebles en el país.
- Prestación o utilización de servicios.
- Contratos de construcción.
- Primera venta de inmuebles realizada por el constructor.
- Importación de bienes.
No todas las operaciones están sujetas al impuesto. La legislación peruana contempla determinados bienes, servicios y actividades exoneradas o inafectas, las cuales cuentan con un tratamiento tributario específico.
¿Cuál es el objetivo del IGV?
El IGV tiene como finalidad recaudar recursos para financiar el gasto público y, al mismo tiempo, promover un sistema tributario más transparente y formal. Al gravar el consumo de bienes y servicios, este impuesto permite que la recaudación se distribuya entre millones de transacciones realizadas diariamente en todo el país.
Además de generar ingresos para el Estado, el IGV incentiva a las empresas a emitir comprobantes de pago, mantener registros contables adecuados y cumplir sus obligaciones tributarias, fortaleciendo así la formalización de la actividad económica.
Sus principales objetivos son los siguientes:
| Objetivo | ¿Por qué es importante? |
| Financiar el gasto público | Contribuye al financiamiento de servicios públicos, infraestructura y programas del Estado. |
| Promover la formalización | Incentiva la emisión de comprobantes de pago y el registro de operaciones comerciales. |
| Fortalecer la transparencia | Facilita el control tributario y reduce la evasión fiscal. |
| Gravar el consumo | Permite que quienes realizan operaciones gravadas contribuyan al financiamiento del Estado mediante sus compras. |
Gracias a este mecanismo, el IGV se convierte en uno de los tributos con mayor capacidad de recaudación dentro del sistema tributario peruano.
¿Cómo funciona el IGV?
El funcionamiento del IGV se basa en un sistema de débito fiscal y crédito fiscal. Cada vez que una empresa vende un bien o presta un servicio gravado, cobra el IGV a su cliente y genera un débito fiscal. Al mismo tiempo, cuando adquiere bienes o servicios para desarrollar su actividad económica, también paga IGV a sus proveedores, generando un crédito fiscal que puede utilizar para reducir el impuesto por pagar.
Al finalizar cada período tributario, la empresa declara la diferencia entre ambos conceptos ante la SUNAT.
El proceso puede resumirse de la siguiente manera:
| Etapa | Descripción |
| Venta de bienes o servicios | La empresa cobra el IGV al cliente y genera un débito fiscal. |
| Compra de bienes o servicios | La empresa paga IGV a sus proveedores y genera un crédito fiscal, siempre que cumpla los requisitos legales. |
| Determinación del impuesto | Se compara el débito fiscal con el crédito fiscal para calcular el IGV por pagar. |
| Declaración y pago | La empresa presenta su declaración y paga el impuesto correspondiente dentro del plazo establecido por la SUNAT. |
Este sistema evita que el impuesto se acumule en cada etapa de la cadena comercial, ya que las empresas solo trasladan al Estado la diferencia entre el IGV que cobraron y el que pagaron en sus adquisiciones.
¿Quiénes deben pagar el IGV?
Las obligaciones relacionadas con el IGV recaen sobre la persona natural y jurídica que realizan operaciones gravadas por la legislación peruana. Aunque el consumidor final asume económicamente el impuesto al adquirir un bien o servicio, son los contribuyentes quienes deben recaudarlo, declararlo y pagarlo a la SUNAT.
En términos generales, los siguientes sujetos pueden estar obligados a cumplir con el IGV:
| Contribuyente | Obligación frente al IGV |
| Empresas | Cobrar, declarar y pagar el impuesto por las operaciones gravadas que realizan. |
| Personas con negocio | Cumplir las obligaciones tributarias cuando desarrollan actividades gravadas. |
| Importadores | Pagar el IGV correspondiente por la importación de bienes. |
| Constructores | Aplicar el impuesto en los casos previstos por la legislación vigente. |
Existen, además, actividades, bienes y servicios exonerados o inafectos que cuentan con un tratamiento especial. Por ello, antes de determinar si una operación genera IGV, es recomendable revisar la normativa vigente o consultar con un especialista tributario.
¿Cómo se calcula el IGV?
El cálculo del IGV consiste en aplicar la tasa vigente sobre el valor de venta de una operación gravada. Actualmente, la tasa es del 18 %, la cual incluye tanto el Impuesto General a las Ventas como el Impuesto de Promoción Municipal.
La fórmula básica es la siguiente:
IGV = Valor de venta × 18 %
Una vez obtenido el impuesto, este se suma al valor de venta para determinar el precio final que pagará el cliente.
Por ejemplo:
| Concepto | Monto |
| Valor de venta | S/ 1,000 |
| IGV (18 %) | S/ 180 |
| Precio final | S/ 1,180 |
En las empresas, el cálculo no termina en cada operación individual. Durante cada período tributario también se determina el IGV por pagar comparando el débito fiscal generado por las ventas con el crédito fiscal obtenido en las compras, conforme a las reglas establecidas por la legislación tributaria.
¿Cuáles son las consecuencias de no pagar el IGV?
Cumplir oportunamente con las obligaciones relacionadas con el IGV es fundamental para evitar contingencias tributarias que puedan afectar la estabilidad financiera y operativa de una empresa. Cuando un contribuyente no declara o no paga este impuesto dentro de los plazos establecidos, la SUNAT puede aplicar diversas medidas previstas en la legislación tributaria.
Las consecuencias dependerán del tipo de incumplimiento, el tiempo transcurrido y las acciones realizadas por el contribuyente para regularizar su situación. Entre las principales se encuentran:
| Consecuencia | ¿En qué consiste? |
| Multas tributarias | La SUNAT puede imponer sanciones económicas por incumplir las obligaciones relacionadas con la declaración o el pago del impuesto. |
| Intereses moratorios | La deuda tributaria genera intereses hasta que sea cancelada o regularizada. |
| Cobranza coactiva | La administración tributaria puede iniciar procedimientos para recuperar la deuda pendiente. |
| Embargos | En determinados casos pueden afectarse cuentas bancarias u otros bienes del contribuyente. |
| Contingencias legales | Los incumplimientos reiterados o las conductas de evasión pueden originar procedimientos administrativos o judiciales. |
Más allá de las sanciones económicas, el incumplimiento del IGV puede afectar la reputación de la empresa, dificultar el acceso a financiamiento, generar observaciones durante una auditoría y limitar la posibilidad de participar en determinados procesos comerciales o contrataciones.
Por ello, mantener una adecuada planificación tributaria y cumplir oportunamente con las obligaciones fiscales resulta clave para reducir riesgos y garantizar la continuidad del negocio.
¿Cuál es el papel de los recursos humanos frente al IGV?
Aunque la administración del IGV corresponde principalmente a las áreas de contabilidad y finanzas, recursos humanos también participa en diversos procesos que tienen implicancias tributarias. Su labor consiste en coordinar con las demás áreas para asegurar que la documentación relacionada con el trabajador y determinados beneficios cumpla los requisitos exigidos por la normativa vigente.
Esta coordinación resulta especialmente importante cuando la empresa administra conceptos como viáticos, capacitación, beneficios corporativos o reembolsos de gastos, ya que muchos de estos procesos requieren comprobantes de pago válidos y un adecuado respaldo documental para su tratamiento tributario.
Entre las principales responsabilidades de recursos humanos destacan:
- Coordinar con contabilidad la documentación necesaria para sustentar gastos vinculados al personal.
- Verificar que los comprobantes de pago relacionados con beneficios y reembolsos cumplan los requisitos legales.
- Mantener registros ordenados de capacitaciones, viáticos y otros beneficios otorgados a los trabajadores.
- Apoyar en la implementación de políticas internas para el adecuado manejo de la documentación tributaria.
- Promover entre los colaboradores una cultura de cumplimiento respecto al uso y conservación de comprobantes de pago.
- Colaborar durante auditorías internas y externas proporcionando la información laboral que pueda respaldar determinadas operaciones.
Cuando recursos humanos trabaja de forma coordinada con las áreas tributarias y financieras, la empresa fortalece sus controles internos, reduce observaciones durante fiscalizaciones y mejora la gestión de sus obligaciones fiscales.
El IGV es uno de los principales impuestos del sistema tributario peruano y desempeña un papel fundamental en el financiamiento del gasto público y en la formalización de la economía. Para las empresas, comprender cómo funciona este tributo permite emitir comprobantes correctamente, aprovechar el crédito fiscal, cumplir con las obligaciones frente a la SUNAT y administrar de manera más eficiente sus operaciones comerciales.
Una adecuada gestión del IGV no solo ayuda a evitar sanciones e intereses, sino que también fortalece el control financiero, mejora la transparencia de los procesos y contribuye a la sostenibilidad del negocio. Por ello, mantener información tributaria ordenada, realizar declaraciones oportunas y coordinar adecuadamente entre las distintas áreas de la organización constituye una práctica esencial para cualquier empresa.
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