Viernes, 15 de Diciembre, 2017

Conocimiento externo VS Conocimiento Interno

Si bien la gestión del conocimiento de una empresa es el conjunto de métodos de almacenamiento y difusión de la información y habilidades con que cuentan sus integrantes, al gestionar dicho conocimiento podemos separar la fuente de procedencia de éste en dos: los conocimientos internos y los externos.

¿Cuál es la diferencia?

Conocimiento Interno

 Es todo el bagaje informativo, documental, pictórico, estadístico y las habilidades con que cuentan los miembros de una organización. Es decir, todo el conocimiento pertinente al funcionamiento interno de la empresa. Por ejemplo, en una tienda departamental, los trabajadores conocen el flujo usual de clientes por días, meses o temporadas completas y por ello pueden prever las cantidad de productos que mantendrán en almacén, o el capital necesario en cajas día con día. Los colaboradores conocen las reglas internas y la forma de operar idiosincrática de su empresa, lo que hace la productividad fluir y el cumplimiento de metas posible.

Conocimiento Externo

Por otro lado, se trata del conocimiento sobre la situación en tiempo real del mercado y lo procesos externos con los que cuentan los miembros de una organización. Podemos ver esta cuestión con el ejemplo de una institución de educación universitaria privada; en esta empresa, los conocimientos externos son aquellos que detallan la situación actual del escenario fuera de sus límites. Por ejemplo, las estadísticas nacionales sobre las carreras más competitivas o cuya popularidad va a la alza. Así, utilizando este conocimiento se pueden redireccionar los objetivos iniciales de la organización.

¿Por qué es importante contar con ambos?

Una empresa exitosa sabe gestionar de forma equitativa su conocimiento interno y externo; el primero solidifica su identidad empresarial, le ayuda a conocer sus estadísticas individuales, la situación por la que atraviesa, las herramientas con las que cuenta para cumplir sus objetivos. El conocimiento externo, por su parte, sirve para posicionarse en el contexto actual del mercado, y deja ver si los esfuerzos y objetivos establecidos de forma interna son competitivos o no en el panorama completo de las cosas.

Una empresa que no cuenta con el balance de ambos conocimientos puede estar destinada al fracaso. Imagina el ejemplo de un restaurante que se valga solo de sus conocimientos internos: no está al tanto de las normas de salubridad estándar, no conoce las tendencias en el mercado, no podría realizar una comparación de precios y elegir al proveedor más conveniente. Imagina ahora el mismo ejemplo, pero dependiendo solo de sus conocimientos externos: no tendría una identidad propia, no podría identificar su punto fuerte de venta o cuál es el perfil necesario de sus colaboradores; sería una empresa sin rumbo.

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