Lunes, 21 de Octubre, 2019

5 señales de que estás en tu zona de confort

Dentro de nuestros trabajos puede llegar un punto en el que nos sintamos demasiado cómodos con nuestras responsabilidades y en el que no estemos interesados en nuevos retos. Ocasionalmente puede ser que estés estresado, seas productivo realizando todas tus actividades y colabores en otras áreas de vez en cuando. Pero llegar a la zona de confort, es ese punto en el que no te enfrentas con nuevos retos que te hagan cuestionar tus habilidades o para las que tengas que aprender algo nuevo. 

Tenemos la falsa creencia de que la zona de confort es estar siempre aburrido, con un número limitado de cosas por hacer y probablemente haciendo el trabajo diario en poco tiempo. Pues esto es erróneo, las personas que se encuentran en su zona de confort también pueden frustrarse en su día a día y tener una extensa lista de responsabilidades. Pero basta con que tus tareas y proyectos no te empujen a aprender algo nuevo o a ver las cosas diferentes para que uno se mantenga en la zona de confort.

Una señal inequívoca de que no estamos en la zona de confort es que nos sentimos incómodos haciendo algo, especialmente si es de las primeras veces que realizas dicha tarea. Esta incomodidad puede ser molesta para muchos, al grado de que llegan a evitarla y mejor se mantienen en aguas conocidas. 

Si no estás seguro sobre si has caído en la comodidad profesional o no, aquí te presentamos una lista de 5 señales que te indican que estás ahí.

Tu Salario

Sí, seamos directos. Si no has pedido un aumento a pesar de llevar trabajando mucho tiempo en el mismo puesto o con las mismas responsabilidades, es muy probable que estés en tu zona de confort. 

Para salir de esta situación tienes que obligarte a hacer algo al respecto. Puedes hablar con tu jefe sobre un aumento y preguntar qué es lo que te hace falta para llegar al siguiente nivel. Durante esta reunión sería excelente que llevaras ejemplos de ocasiones en las que has dado más de lo que se te ha solicitado y en las que crees que has demostrado tu valor en tu posición. 

O bien, busca un curso que mejore tus habilidades o con el que puedas aprender algo nuevo que sea una gran aportación para el puesto en el que actualmente te desempeñas. Esto podría ser el extra que haga falta en tu vida profesional para pedir una mayor remuneración económica o incluso brincar a otro puesto. 

Hablar de dinero siempre puede ser algo que nos ponga nerviosos a todos. Y no te desanimes si te dicen que no a la primera vez. Ve esta experiencia como una práctica y eventualmente obtendrás lo que buscas. 

Tu red de conocidos

Sí, seguramente acudes a eventos en los que conoces a otras personas de tu área, participas en las reuniones de tu empresa y te mantienes en contacto con excompañeros de trabajo. Pero, ¿cuántas veces te presentas con profesionales que parecieran de otro mundo, como directores o expertos? Si este es tu caso, lamento decirte que también es otra señal de que estás dentro de tu zona de confort. 

No te preocupes, esto tiene solución. Primero, ubica claramente a quiénes de tu industria (o de otras) te fascinaría conocer por sus logros profesionales. Toma en cuenta que deben ser personas que estén dentro de tu radar. No se vale incluir a Elon Musk o Bill Gates. Una vez que identifiques con quién te gustaría relacionarte, acude a eventos en los que estas personas participan. O si tienen algún conocido en común, pídele a esta persona que los presente. Si ninguna de estas dos opciones son viables, siempre puedes enviarle un mensaje de presentación vía LinkedIn. 

Puede que en un principio las personas te ignoren o te vean como un bicho raro por tu acercamiento, pero eventualmente tus esfuerzos funcionarán y alguien podrá ayudarte a impulsar tu carrera. 

Tu lista de actividades

Esta es la pregunta del millón. ¿Cómo son tus tareas del día a día? ¿Reactivas o proactivas? Las actividades reactivas son aquellas que son urgencias y que son una respuesta a algo que surge, como todos los correos urgentes que tienes que responder. En cambio, una tarea proactiva es algo nuevo que te empuja a pensar en cómo llevarla a cabo. 

Si la mayor parte de tu día se va en tareas reactivas, lamento decirte que estás en tu zona de confort. Pero, esto también tiene solución. Encuentra un tema o problema que sea importante para tu empresa o área y busca la forma de desarrollar una solución para este. No importa cuántas tareas reactivas tengas que hacer al día, siempre busca la manera de hacer un poco de dicho proyecto. Mientras más pase el tiempo, aprenderás a administrar de forma más eficiente las tareas reactivas de manera que puedas invertir más horas en tu proyecto. 


Tus metas profesionales

¿Tienes bien claro cuáles son tus metas profesionales? Si es así, ¿son metas qué te importan o bien metas que sabes que debes alcanzar? Es importante que antes de trabajar por estos objetivos tengas claro la razón por la que lo haces. Si lo haces porque “tienes que”, este trabajo puede volverse frustrante. 

Si actualmente estás trabajando sin tener metas profesionales o si estás trabajando en una pero sabes que te encantaría invertir ese tiempo en otra cosa, entonces es probable que estés en una zona de confort. 

En estos casos primero tienes que ser honesto contigo mismo sobre qué es lo realmente importante para ti. ¿Qué te haría sentir satisfecho contigo mismo y que al mismo tiempo sea todo un reto para ti? Identifica tus habilidades y gustos y a partir de ahí elige una meta. No importa que no tengas muy claro sobre cómo lograrla. Comprométete con ella y comienza a trabajar por alcanzarla. Verás cómo tus habilidades y confianza van mejorando conforme te vas acercando más a tu objetivo. 

No importa que meta hayas elegido, lo que cuenta es que lo que te propongas te oriente profesionalmente más hacia lo que te gustaría hacer. 

Tienes dudas sobre tu carrera y tus habilidades

Esta es una señal muy fuerte. En el momento en el que comienzas a preguntarte sobre qué tan bueno eres en lo que haces o el porqué elegiste dicha carrera es un indicador de que algo anda mal ahí. Incluso puede que estas dudas sobre tu capacidad, te detengan de participar en nuevos proyectos. 

Para superar esto es necesario que dejes a un lado todas las dudas que hay en tu cabeza y que seas objetivo respecto a tus fortalezas y tus áreas de oportunidad. Si tienes problema con esto último, pídele ayuda a un compañero o amigo que te conozca de modo profesional. Así tendrás una perspectiva más cercana de la realidad. 

Una vez que tengas una imagen clara sobre tu yo profesional, define hacia qué camino te gustaría ir. ¿Preferirías tomar un curso que mejore alguna habilidad? ¿O te interesaría más aprender otro idioma que te abra las puertas para otro trabajo? ¿O elegirías complementar tus conocimientos con los de otra área? 

La zona de confort es engañosa ya que no siempre te das cuenta de qué estás allí. Pero, el punto es que siempre hagas cosas diferentes, que te saquen de tu rutina. Esto te ayudará no solo en tus habilidades profesionales, sino también en tu confianza y en tu vida en general. 

Imagínate un lugar en el que puedas consultar toda tu historia dentro de tu empresa. Desde cuándo te integraste, cambios de salario, de puesto y más. En Runa, tanto los empleados como las empresas pueden tener toda su información de RRHH en un solo lugar. 

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