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¿La semana laboral de cuatro días es una buena idea?

Semana laboral de 4 días

Tabla de contenidos

Una de las novedades que muchas empresas están optando por tomar es la famosa alternativa  de la semana laboral de 4 días. ¿Habías escuchado de ella? Y es que en los últimos años más empleadores han optado por implementar esta estrategia dentro de las empresas.

Idea que con el paso del tiempo y los resultados que ofrece ha ido ganando terreno en diversos países como Nueva Zelanda, Rusia y de momento también está siendo aplicada en algunas empresas en Estados Unidos. Los resultados que han obtenido los empleadores en cuanto a un mayor número de producción, ventas o ganancias han sido favorables.

Acá te contamos en qué consiste y que beneficios podría generar una semana laboral de 4 días y si es una idea buena o aplicable para tu empresa.

¿Qué es una semana laboral de cuatro días?

Hablar de una semana laboral de cuatro días no significa lo mismo para todas las empresas. No hay un solo modelo ni una fórmula única. En algunos casos, se trata simplemente de reorganizar la jornada tradicional: trabajar cuatro días con horarios extendidos, digamos de 10 horas, para cumplir las 40 horas semanales. Pero hay quienes apuestan por algo más profundo: reducir realmente las horas de trabajo a 32 por semana, sin tocar el salario. En estos esquemas, la idea no es trabajar más en menos tiempo, sino hacerlo mejor, enfocarse en resultados y aprovechar de forma más eficiente cada hora laboral.

También existen esquemas híbridos o pilotos por áreas, donde solo ciertos equipos adoptan la semana de cuatro días, ya sea de forma temporal o permanente, para evaluar resultados antes de escalar el modelo. La diferencia clave está en el enfoque: no es lo mismo “acortar los días” que rediseñar la forma de trabajar. El primer caso solo reorganiza el horario; el segundo replantea procesos, prioridades y formas de medir el desempeño.

Semana laboral de 4 días

Aunque usualmente la idea de una semana laboral de tan solo 4 días era muy poco viable para la mayoría de las empresas, especialmente por las cargas de trabajo donde la costumbre está generalmente enfocada a una jornada de 8 horas al día 5 días de la semana.

Además de que ahora con la tecnología no solo se limita al trabajo en la oficina. El contacto con el colaborador mediante un correcto electrónico o vía telefónica puede darse incluso en los días o períodos de descanso establecidos semanalmente.

Caso de éxito: Shake Shack

Mientras que en algunos lugares o empresas este concepto ha arrancado de forma exitosa y está siendo aplicable debido a los beneficios que se han logrado. Un claro ejemplo es el de la empresa de Shake Shack que ha decidido aplicar esta estrategia con algunos de sus trabajadores.

Estableciendo semanas laborales de 4 días con un acumulado de 32 horas de trabajo a la semana, exigiendo a cambio a sus colaboradores una mayor producción o realización de su trabajo en un tiempo menor al establecido anteriormente. Mientras que otros han optado por una jornada más larga que en lugar de 8 horas sean 10 acumulando las horas del día recortado pero logrando así una semana laboral de tan solo 4 días.

Sin embargo para Shake Shack experimentar con la idea de establecer la semana laboral de 4 días surtió efectos favorables. Ya que el reclutamiento aumentó y las mujeres fueron las principales solicitantes. Además de que para muchos la idea de trabajar solo 4 días semanalmente es una alternativa que favorece el equilibrio entre su vida laboral y personal.

Beneficios de una jornada laboral corta

Por ello otras empresas optaron por implementar esta estrategia. Entre ellas se destacó que uno de los beneficios que las empresas obtuvieron fue el aumento en la  productividad de hasta en un 40%.

Los trabajadores comenzaron a hacer más trabajo en el menor tiempo de horas de jornada laboral. Las ventas así como los beneficios crecieron y el estado anímico de los empleados también se vio afectado de manera positiva. Todo esto ocurrió en una empresa de Nueva Zelanda, reportando los hallazgos el director ejecutivo de la misma Andrew Barnes.  

Barnes también hizo mención en que uno de los efectos que también se logró fue la reducción de las diferencias de género en el centro laboral. Usualmente las mujeres necesitaban de tomarse más tiempos libres. Esto debido al papel que la mayoría ejerce en el ámbito familiar, por lo cual generalmente contar con una flexibilidad en sus horarios es una ventaja. Por su parte los hombres gracias a esta alternativa podían ejercer mayor presencia dentro del ámbito familiar.

El aplicar esta estrategia y generar tan buenos efectos lo llevó a crear una fundación. La cual promueve la semana laboral de 4 días. Muchos empleadores y grandes empresas comenzaron a buscar un asesoramiento más detallado para aplicar esta estrategia dentro de sus centros laborales.  

Beneficios para la empresa

Adoptar una semana laboral de cuatro días no solo es una decisión operativa, también es una estrategia organizacional. Cuando se implementa con objetivos claros y una correcta planeación, este esquema puede generar beneficios reales para la empresa, más allá del bienestar individual de los colaboradores.

  • Mayor productividad por enfoque: Al concentrar el trabajo en menos días, se reducen distracciones, se eliminan reuniones innecesarias y se priorizan mejor las tareas clave.
  • Mejor gestión del tiempo: Los equipos tienden a planear con mayor claridad sus entregables y a trabajar con objetivos más definidos.
  • Atracción y retención de talento: La semana laboral de cuatro días se percibe como un beneficio altamente valorado y se convierte en un diferenciador frente a otras empresas.
  • Reducción de rotación y ausentismo: Cuando el esquema está bien diseñado, las personas faltan menos y muestran mayor estabilidad en sus puestos.
  • Mejora del clima organizacional: Un mejor equilibrio entre vida personal y trabajo impacta positivamente en el compromiso y la colaboración.
  • Impacto positivo en el desempeño: Equipos más descansados y motivados suelen mostrar mejores resultados a mediano y largo plazo.

¿Qué países tienen semana laboral de 4 días?

La semana laboral de cuatro días ya no es solo una teoría interesante. Poco a poco, y gracias a los resultados que se han ido documentando, esta idea ha empezado a tomar fuerza en varios países. Nueva Zelanda, por ejemplo, fue de los primeros en probarlo dentro del sector privado, y los datos apuntaron a mejoras claras tanto en productividad como en bienestar. En Estados Unidos, varias empresas —sobre todo en tecnología y servicios— han optado por ensayar este modelo de forma interna. Incluso en Rusia, el tema dejó de ser solo empresarial y se coló en las discusiones a nivel público.

En muchos de estos casos, los resultados han sido favorables para los empleadores: mejoras en productividad, ventas más estables e incluso mayor compromiso de los equipos. Esto ha ayudado a que el modelo deje de verse como un “beneficio extra” y empiece a considerarse una estrategia organizacional.

Postura de los gobiernos ante esta tendencia

De forma que este tema ha cobrado relevancia entre los diversos grupos parlamentarios en Estados Unidos. Específicamente en el estado de Washigton un senador presentó un proyecto que busca reducir la semana laboral estándar a solo 32 horas. Mientras que en Rusia el primer ministro ha respaldado la propuesta parlamentaria de generar un cambio en la semana laboral y reducirla a 4 días. Misma situación que esta sucediendo en países como Finlandia y Gran Bretaña.  

Cabe mencionar que en Estados Unidos la mayoría de los interesados no son los empleadores sino los colaboradores. La cultura laboral y este nuevo concepto laboral no concuerda con lo que se establece desde hace décadas.

Ya que la mayoría de las empresas americanas están enfocadas en priorizar sus ganancias dejando de lado o siendo para ellos menos importante los beneficios de los trabajadores. Lo que para algunos empresarios ha sido una alternativa favorecedora y también para sus empleados, simplemente no es algo viable para otros.

No solo se trata de acortar la jornada laboral, sino de optimizar los tiempos y crear jornadas laborales de calidad. Donde cumplir con un horario no sea lo primordial. En el que el trabajador se vea apoyado en aspectos como su salud mental y equilibrio entre su vida personal y laboral. Fomentando una cultura laboral saludable que genere mayor producción por parte de los empleados y mejores ganancias o posicionamiento de la empresa en el mercado.

Postura de los gobiernos ante esta tendencia

El tema también ha captado la atención de distintos gobiernos. En Estados Unidos, aunque no existe una política federal al respecto, el debate ha llegado a espacios legislativos. En el estado de Washington, por ejemplo, un senador presentó un proyecto para reducir la semana laboral estándar a 32 horas, sin recorte salarial. En Rusia, el primer ministro ha expresado públicamente su respaldo a propuestas parlamentarias para avanzar hacia una semana laboral de cuatro días. Algo similar ha ocurrido en países como Finlandia y Gran Bretaña, donde el tema se discute desde una perspectiva de bienestar y productividad.

Sin embargo, el interés no siempre viene del mismo lado. En Estados Unidos, gran parte del impulso ha surgido desde los colaboradores, más que desde los empleadores. La cultura laboral tradicional, enfocada durante décadas en largas jornadas y presencia constante, choca con este nuevo enfoque. Para muchas empresas, priorizar resultados sobre horas sigue siendo un cambio difícil de asimilar.

Y es que no se trata únicamente de trabajar menos días, sino de trabajar mejor. El fondo de la discusión está en optimizar tiempos, eliminar tareas innecesarias y construir jornadas laborales de calidad. Donde cumplir un horario rígido deje de ser el centro, y se ponga mayor énfasis en la salud mental, el equilibrio vida-trabajo y una cultura laboral más sana. Cuando esto sucede, los beneficios no solo se reflejan en los colaboradores, sino también en la productividad, el posicionamiento y los resultados del negocio.

Retos y riesgos reales

La semana laboral de cuatro días no es una solución mágica y, si se implementa mal, puede generar más problemas que beneficios. Uno de los riesgos más comunes es simplemente comprimir el trabajo: hacer lo mismo en menos días, con la misma carga y presión. Cuando eso ocurre, el resultado suele ser agotamiento, estrés y burnout, justo lo contrario a lo que se busca.

También está el reto de la cobertura operativa. No todas las empresas pueden “cerrar” un día sin afectar a clientes, turnos o procesos logísticos. En operaciones con atención continua, producción o servicio al cliente, se requieren esquemas bien pensados para no descuidar la experiencia. Además, no todas las áreas pueden adoptar el modelo al mismo tiempo, lo que puede generar percepciones de inequidad interna si no se comunica y gestiona correctamente. A esto se suma otro punto clave: si la productividad se sigue midiendo por horas de presencia y no por resultados, la semana de cuatro días se vuelve difícil de sostener.

¿Es posible en México?

Sí, es posible implementar una semana laboral de cuatro días en México, pero no es una decisión universal ni automática. Depende de varios factores: el tipo de industria, el modelo de servicio al cliente, la existencia de turnos u operación continua y, sobre todo, la madurez de los procesos y las métricas internas. Empresas con objetivos claros, indicadores bien definidos y equipos acostumbrados a trabajar por resultados tienen una ventaja importante.

El mayor reto suele ser cultural. En muchas organizaciones mexicanas todavía predomina la lógica de “estar” en lugar de “cumplir”. Cambiar a un esquema de cuatro días implica soltar el control basado en horarios y confiar más en la responsabilidad, la claridad de objetivos y el seguimiento por desempeño. Sin ese cambio de mentalidad, el modelo difícilmente funciona.

¿Cómo implementar una semana laboral de cuatro días?

La mejor forma de hacerlo es de manera gradual y controlada. Un buen primer paso es lanzar un piloto de 8 a 12 semanas, idealmente por áreas o equipos específicos, para observar impactos reales sin comprometer toda la operación. Antes de iniciar, conviene hacer un rediseño de reuniones, prioridades y flujos de trabajo, eliminando actividades que no aportan valor.

Es clave establecer reglas claras de respuesta y entregables: qué se espera, en qué tiempos y cómo se atienden urgencias. Durante el piloto, se recomienda una medición semanal, no solo de resultados, sino también de carga de trabajo y bienestar del equipo. Con esa información, la empresa puede ajustar el modelo, corregir riesgos y, si los resultados son positivos, decidir si escala el esquema a otras áreas o lo adapta a su realidad operativa.

¿Y a ti que te parece la semana laboral de 4 días?

Diversas opiniones se generan en torno a este tema todas ellas encontradas. Si bien se pueden notar los resultados favorables y el gran número de beneficios que esta medida trajo a las diversas empresas que han puesto a cabo dicha alternativa, para otros es una idea completamente descabellada. Una idea que pondría en riesgo a la empresa, su productividad o simplemente el modelo empresarial no permite el acortamiento en los días laborales.

Sabemos que los tiempos cambian y la modernidad nos ha alcanzado. Ver por los beneficios de los colaboradores mejorando la gestión de los recursos humanos es sin duda una alternativa que apuesta por el equilibrio entre la actividad laboral y vida personal. Atacando de raíz el problema más grande que se enfrenta actualmente, el estrés laboral, ¿Y tú estás a favor o en contra?

Preguntas Frecuentes

¿La semana laboral de cuatro días modifica la jornada laboral establecida en el contrato de trabajo?

Sí puede implicar ajustes. En algunos casos se redistribuyen las horas de la jornada laboral (por ejemplo, esquemas 4×10), y en otros se rediseña el modelo sin cambiar el total de horas. Por eso es clave que Recursos Humanos revise contratos individuales de trabajo y documente cualquier cambio para evitar inconsistencias legales u operativas.

¿Cómo se refleja una semana de cuatro días en la nómina y el salario neto y bruto?

Si el esquema mantiene el salario completo, no debería haber cambios en el salario bruto ni en el salario neto. Sin embargo, si se reducen horas sin un rediseño claro, podrían surgir dudas en nómina, ISR o incluso en el cálculo de prestaciones. Por eso, cualquier ajuste debe estar alineado con políticas claras y bien documentadas.

¿Qué riesgos existen para el clima laboral si no todas las áreas adoptan la semana de cuatro días?

Uno de los principales riesgos es la percepción de inequidad. Si ciertas áreas pueden aplicar el esquema y otras no, el clima laboral puede verse afectado. Para evitarlo, es importante comunicar con transparencia los criterios, explicar las razones operativas y acompañar el cambio con programas de bienestar y reconocimiento.

¿Cómo influye este modelo en la gestión del desempeño y la evaluación de resultados?

La semana laboral de cuatro días exige madurez en la evaluación de desempeño. Las empresas que dependen de supervisión por horario suelen enfrentar más dificultades. En cambio, aquellas con métricas claras, autoevaluación y seguimiento por objetivos pueden adaptarse mejor y obtener información más precisa sobre el verdadero aporte de cada puesto.

¿Es viable aplicar este esquema en procesos de contratación y reclutamiento?

Sí, y de hecho puede ser una ventaja competitiva. Ofrecer una semana laboral de cuatro días mejora la propuesta de valor al talento, especialmente en procesos de selección de personal. Sin embargo, es importante que desde el reclutamiento se expliquen claramente las condiciones, expectativas y reglas del esquema para evitar malentendidos futuros.

¿La semana laboral de cuatro días afecta prestaciones como aguinaldo, vacaciones o prima vacacional?

No necesariamente. Mientras el salario base y la relación laboral se mantengan intactos, prestaciones como aguinaldo, vacaciones y prima vacacional deben calcularse conforme a la Ley Federal del Trabajo. El error común es asumir que trabajar menos días reduce derechos, cuando en realidad lo relevante es el salario pactado y no la distribución semanal.

¿Qué papel juega Recursos Humanos en la implementación de la semana laboral de cuatro días?

Recursos Humanos es clave para el éxito del modelo. Su rol va desde rediseñar políticas internas y acompañar a líderes, hasta asegurar coherencia entre jornada laboral, nómina y desempeño. También es responsable de prevenir riesgos de estrés laboral, documentar procesos y garantizar que la implementación sea sostenible y justa para toda la organización.

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