En la práctica empresarial mexicana, hay figuras que permiten colaborar sin establecer una relación laboral directa. Una de las más utilizadas es la de asimilados a salarios, especialmente útil para perfiles temporales, externos o especializados. Aunque este régimen no exige un contrato formal como el de nómina, sí es recomendable dejar por escrito los términos del acuerdo.
Por eso, aunque la ley no impone un formato obligatorio, muchas compañías optan por firmar un contrato asimilados a salarios. Este documento no solo respalda el vínculo con la persona prestadora del servicio, también ayuda a dejar claras las condiciones, el alcance del trabajo y el tipo de relación que se está estableciendo, especialmente cuando se busca evitar confusiones con una contratación laboral tradicional.
¿Qué es un contrato de asimilados a salarios y por qué es tan usado?
El contrato asimilados a salarios es una forma de documentar la relación con personas que prestan servicios sin establecer vínculo laboral directo. Aunque este régimen no genera prestaciones ni seguridad social, permite incorporar consultores, especialistas o directivos de forma temporal, con menor carga administrativa.
Lo que lo vuelve popular es su balance entre formalidad y flexibilidad. Eso sí: si no se cuida su redacción, el riesgo fiscal o laboral puede escalar rápidamente.
¿Existe un contrato de asimilados a salarios como tal?
Legalmente, el SAT no exige un contrato laboral específico para este régimen. Sin embargo, contar con un contrato asimilados a salarios bien redactado sirve como respaldo ante una revisión o posible reclamo, sobre todo para demostrar que no existía una relación subordinada.
A diferencia de un contrato laboral, este documento debe evitar términos que sugieran jerarquía o dependencia, como horarios fijos, reportes obligatorios o sanciones disciplinarias.
Elementos clave que debe incluir un contrato de asimilados a salarios
Aunque no es un contrato laboral, sí requiere orden. Un buen contrato asimilados a salarios incluye:
- Datos completos de ambas partes.
- Descripción clara del servicio sin indicios de subordinación.
- Periodo de vigencia, que puede ser por proyecto o indefinido.
- Esquema de pago: montos, frecuencia y retención de ISR.
- Declaración expresa de independencia profesional.
- Cláusulas sobre propiedad intelectual y confidencialidad.
- Mecanismos para terminar la relación sin implicar despido.
Evitar cláusulas que simulen relación laboral es clave para no abrir frentes innecesarios ante autoridades.
Responsabilidades fiscales del contratante y del prestador bajo este esquema
En un contrato asimilados a salarios, la empresa tiene la obligación de retener el ISR y enterarlo al SAT. El prestador, por su parte, no cotiza en IMSS ni acumula antigüedad o prestaciones de ley.
Este modelo se diferencia de la nómina tradicional (donde sí se pagan cuotas obrero-patronales) y del esquema de honorarios, donde el prestador factura y declara por su cuenta. Aquí, el ingreso va directo al SAT como parte del régimen de asimilados.
Riesgos de un contrato mal redactado
Si el contrato asimilados a salarios se parece demasiado a uno laboral, hay riesgo de reclasificación. SAT, IMSS o incluso un juez laboral podrían determinar que existía subordinación y ordenar el pago retroactivo de cuotas y prestaciones.
Errores comunes incluyen: establecer horarios fijos, supervisión directa, pagos constantes sin variación o entregar beneficios similares a los de la nómina. Todo eso puede interpretarse como simulación de una relación de trabajo.
¿Cuándo sí conviene usar un contrato de asimilados a salarios?
Este tipo de contrato resulta funcional cuando se trabaja con:
- Consultores o asesores externos.
- Directivos temporales o miembros del consejo.
- Especialistas contratados por proyecto.
- Colaboradores sin dependencia directa, como socios comerciales.
En estos casos, el contrato asimilados a salarios ofrece agilidad sin comprometer recursos de forma permanente.
¿Cuándo no conviene usarlo?
El riesgo aparece cuando se aplica este esquema a perfiles operativos, roles permanentes o cualquier persona que trabaje bajo dirección constante, con metas obligatorias o condiciones similares a los empleados.
Usar un contrato asimilados a salarios en estos casos puede traer consecuencias legales, especialmente si el colaborador demanda o hay revisión de las autoridades. La línea entre lo legal y lo riesgoso es más delgada de lo que parece.
MX
Argentina (AR)
Brasil (BR)
Chile (CL)
Colombia (CO)
Ecuador (EC)
Perú (PE)
United States (US)


















