Incorporar becarios a una empresa en México tiene más ventajas de las que normalmente se mencionan. No solo se trata de sumar talento joven con ideas nuevas, también hay una parte muy real: el impacto social que esto tiene en la formación profesional de miles de estudiantes.
Para las áreas de recursos humanos, entender cómo funcionan los programas de becas, cómo se gestionan y cómo se paga correctamente a los becarios, no es un tema menor. De hecho, puede ser una palanca importante de desarrollo organizacional si se hace con orden y visión.
¿Qué es un becario?
En el contexto mexicano, un becario es alguien que aún está en la universidad o recién egresó, y que entra a una empresa para aprender, no tanto para trabajar como empleado tradicional.
Lo interesante aquí es que, aunque sí realizan tareas dentro de áreas como finanzas, marketing, recursos humanos o ingeniería, su rol es más formativo que productivo. Se les asigna una beca en lugar de sueldo, y esta puede venir en distintas formas: desde un estipendio mensual hasta vales, seguro médico o apoyo para transporte.
Los programas suelen durar por tiempo definido y, en teoría, se centran en que el becario aprenda haciendo. Aunque en la práctica, hay empresas que los integran de lleno como un recurso operativo más.
¿Por qué tener un programa de becarios como parte de tu estrategia de talento?
Contar con uno o dos estudiantes haciendo prácticas puede resolver tareas puntuales, pero diseñar un programa estructurado va mucho más allá. Un esquema bien pensado permite construir un pipeline real de talento joven, nutrido desde la operación diaria y alineado con los valores de la empresa. Ese semillero, con acompañamiento y objetivos definidos, puede alimentar futuras contrataciones sin tener que empezar de cero cada vez.
Un programa de becario también posiciona mejor a la organización frente a universidades clave. Abre puertas con perfiles destacados, mejora la percepción de la marca empleadora entre nuevas generaciones y da visibilidad a las oportunidades que ofrece la empresa. Además, los equipos se benefician de ideas frescas, nuevas formas de ver los problemas y una energía que contagia.
La diferencia está en la intención: no es lo mismo improvisar vacantes cada semestre, que integrar este tipo de programas como parte de una estrategia real de atracción y desarrollo. Cuando hay claridad en los roles, duración, entregables y acompañamiento, todos ganan: la empresa, el talento en formación y la cultura interna.
¿Qué dice la ley en México sobre los becarios?
Aunque parezca increíble, en México no hay una sola ley que regule de forma clara y general a los becarios. En vez de eso, el marco legal se arma con pedacitos de varias normas que se aplican dependiendo del caso. Por eso es tan importante que desde recursos humanos se tenga bien claro qué reglas aplicar en cada situación.
Ley Federal del Trabajo (LFT)
Esta ley no considera al becario como trabajador formal, así que no entra en la misma bolsa de prestaciones laborales. No hay aguinaldo, ni vacaciones pagadas, ni finiquito como tal. Pero sí hay algunas obligaciones para las empresas, como ofrecer un espacio seguro y digno, además de tratar con respeto a la persona que recibe la beca. El becario también tiene que cumplir su parte: hacer las tareas asignadas y mantener la confidencialidad si el puesto lo requiere.
Ley del Seguro Social (LSS)
Si el becario recibe dinero (aunque sea en forma de apoyo o ayuda económica), hay que inscribirlo al IMSS. Esto le da acceso a servicios médicos, incapacidad o incluso pensión si aplica.
NOM 009
Esta norma específica toca temas de seguridad para quienes están en programas de capacitación o formación. Si el becario hace prácticas en planta, laboratorios o entornos con cierto riesgo, la empresa debe garantizar condiciones seguras. No se vale improvisar.
Normas internas y otras leyes
Cada empresa o institución puede tener sus propias reglas internas. Estas deben detallarse por escrito y compartirse con el becario desde el día uno. También hay sectores como el educativo o de salud con leyes propias para becarios. Aquí aplica revisar cada caso con lupa.
¿Cuáles son los beneficios?
Tener becarios en una empresa no es solo un gesto bonito. Hay beneficios muy concretos tanto para la organización como para quienes están en formación. Desde RRHH, esto puede convertirse en una estrategia para formar talento en casa, mientras se cumple con ciertos compromisos sociales.
Empresa
Para la empresa, los puntos fuertes son varios:
- Menor costo laboral. El pago de becas suele ser menor al de un salario completo, lo cual permite integrar talento sin comprometer tanto el presupuesto.
- Ideas nuevas. Los becarios vienen frescos, sin vicios del “así siempre se ha hecho”. Pueden traer una mirada fresca que ayuda a destrabar procesos.
- Responsabilidad social en acción. Muchas empresas buscan contribuir de forma concreta. Ofrecer becas es una vía directa para hacerlo.
- Detección de talento. A veces el becario con buen desempeño termina siendo el siguiente gran fichaje. Sirve como “periodo de prueba” sin presión contractual.
Becario
Para el becario, la lista también es poderosa:
- Experiencia real. Lo aprendido en clase aterriza mejor cuando se vive desde dentro de una empresa.
- Desarrollo profesional. Talleres, mentorías y acompañamiento suelen estar incluidos. Ayuda a formar perfiles más completos.
- Red de contactos. El famoso “networking” arranca aquí. Conocer gente del sector puede abrir puertas más adelante.
- CV más fuerte. Tener una práctica profesional dice mucho, sobre todo en un mercado laboral tan competitivo.
- Oportunidad de quedarse. Si todo cuadra, muchos becarios terminan recibiendo ofertas laborales en la misma empresa.
La relación puede ser muy valiosa si se gestiona bien desde ambos lados. No es solo una práctica escolar, es una inversión a futuro.
¿Quién puede contratar un becario en México?
Cualquier empresa en México puede contratar a un becario. No importa si es una gran multinacional o una startup de tres personas trabajando desde casa. Lo único clave es cumplir con los lineamientos legales y tener un convenio con alguna universidad o centro educativo. Ahora bien, hay ciertos tipos de empresas donde es más común ver programas de becas activos:
- Empresas grandes. Suelen tener más presupuesto y estructuras de RH más robustas. Además, muchas tienen programas formales para atraer talento joven.
- Empresas medianas y pequeñas. Algunas optan por becarios como forma de crecer sin elevar tanto la nómina. También es útil para probar talento antes de contratar.
- Startups. Como están en fase de crecimiento, les viene bien sumar personas con energía y ganas de aprender, sin los compromisos de una contratación inmediata.
- Instituciones educativas. Las propias universidades, institutos y tecnológicos abren espacios de prácticas dentro de sus estructuras, sobre todo en investigación o docencia.
- Organizaciones sin fines de lucro. Aquí el enfoque suele estar más en la experiencia social o comunitaria, pero también hay muchos programas formales.
Identificar qué tipo de empresa somos y cómo podríamos estructurar un programa de becarios con sentido, es clave. No se trata solo de llenar un asiento más, sino de darle valor real a ese espacio de formación.
¿Cuáles son los requisitos para contratar un becario?
Contratar a un becario no es igual que contratar a un empleado de planta. El proceso es más ligero, pero no por eso menos importante. Desde el lado de RRHH, se necesita coordinar con universidades y cumplir con ciertos documentos básicos.
Lo más común es que el proceso arranque con un convenio firmado entre la empresa y la institución educativa. A partir de ahí, se activa el resto. Esto es lo que normalmente se pide:
- Carta de duración. Un documento donde se establezca cuánto tiempo durarán las prácticas. Por lo general, va de seis meses a dos años como máximo.
- Carta de aceptación. Firmada por ambas partes (empresa y universidad) donde se formaliza que el estudiante fue aceptado para hacer su estancia.
- Seguro facultativo. El becario debe estar registrado ante el IMSS a través del seguro facultativo. Esto demuestra que ya tiene cobertura básica como estudiante.
- Acuerdo económico. Hay que dejar claro el monto de la beca. Aunque no hay una cifra obligatoria, el promedio va de un salario mínimo hasta unos $5,000 mensuales.
Desde la perspectiva de gestión de talento, tener becarios permite reducir carga operativa sin complicarse con procesos de contratación tradicionales. Además, muchas veces el perfil ya viene prefiltrado por la universidad.
¿Los becarios necesitan contratos de trabajo?
No siempre. Y aquí es donde muchas empresas se confunden. Si el estudiante solo está aprendiendo, no tiene un horario fijo y no recibe sueldo como tal, entonces puede funcionar con una beca sin contrato laboral. Pero si:
- El estudiante tiene un horario establecido
- Recibe un pago regular, aunque se llame “apoyo”
- Y está bajo instrucciones directas de alguien en la empresa
Entonces sí, ya hablamos de trabajo subordinado y ahí sí se recomienda firmar un contrato formal. No por burocracia, sino porque hay una relación laboral, aunque sea corta. Ahora, hay casos híbridos. Estudiantes que hacen prácticas pero también aportan como empleados. En esos casos, puede hacerse un contrato con una cláusula que especifique que parte de sus actividades siguen siendo formativas.
¿Cómo es un contrato de trabajo para un becario?
No es tan distinto a uno normal, pero va más enfocado en el aprendizaje. Estos son los puntos que no deben faltar:
- Datos de ambas partes (empresa y estudiante)
- Propósito del programa o de la pasantía
- Qué tareas hará y cómo se evaluará
- Cuánto tiempo durará y con qué horario
- Si hay beca o estipendio, el monto y forma de pago
- Cláusulas de confidencialidad o propiedad intelectual
- Condiciones para dar por terminado el contrato
- Qué normas internas o políticas aplican
- Y claro, las firmas correspondientes
Este tipo de contrato ayuda a evitar malentendidos y deja claro desde el inicio qué se espera de ambas partes.
¿Qué tipos de trabajo pueden hacer los becarios?
El trabajo de un becario en México no está limitado a tareas básicas ni aburridas. Dependiendo del giro de la empresa y el perfil del estudiante, puede haber bastante rango de actividades útiles.
Eso sí, todo tiene que ir ligado a su formación profesional. No se trata de tenerlos sacando copias o sirviendo café (aunque pasa, todos lo sabemos). Acá van algunos ejemplos muy comunes:
| Tarea | Descripción |
| Tareas administrativas | Organización de archivos, redacción de documentos, apoyo en reportes |
| Investigación y análisis | Recopilar datos, hacer presentaciones, sacar conclusiones para áreas como marketing, finanzas o calidad |
| Desarrollo de proyectos | Desde ideas nuevas hasta implementación de soluciones. En tecnología o innovación esto es clave |
| Comunicación y contenidos | Redacción de textos, edición de materiales internos o externos, manejo de redes sociales |
| Apoyo educativo | Tutorías, clases, talleres dentro de instituciones académicas |
| Trabajo de campo o eventos | Recolección de datos, asistencia logística en ferias, foros, capacitaciones |
Lo importante es que se mantenga el enfoque formativo. Que el becario vea para qué sirve lo que hace. No es un empleado más, pero sí puede aportar si se le da dirección clara y responsabilidades bien definidas. Esto es una buena oportunidad para poner a prueba habilidades blandas, compromiso y ganas de aprender.
¿Qué tipos de trabajo no pueden hacer los becarios?
Aunque no existe una ley que diga “esto sí y esto no”, hay actividades que definitivamente no deberían recaer en becarios. No solo por temas legales, sino por sentido común y cuidado de riesgos. Estos son los casos donde no conviene asignar tareas a un becario:
- Actividades peligrosas. Nada de subirlos a andamios, ponerlos a manipular químicos o maquinaria industrial.
- Trabajos que exigen título o certificación. Ejemplo: medicina, derecho o ingeniería en funciones críticas. Tampoco manejar vehículos oficiales o maquinaria especializada.
- Manejo de dinero o valores. Cobros, transferencias, cajas chicas. No es buena idea dejarlos al frente de ese tipo de responsabilidad.
- Relación directa con clientes. Evitar que hagan ventas, atiendan quejas o negocien contratos.
- Acceso a información sensible. Si la tarea requiere alto nivel de confidencialidad o implica decisiones estratégicas, mejor asignarla a alguien con más experiencia.
- Jornadas extensas o fuera de horario. Nada de horas extra ni turnos nocturnos, eso rompe el esquema formativo.
- Temas políticos o propaganda. No se deben involucrar en campañas, eventos partidistas o difusión de ideas políticas.
- Actividades poco éticas o fuera de norma. Básicamente, nada ilegal, nada que ponga en riesgo la reputación de la empresa o la integridad del becario.
Desde RRHH, conviene tener una guía interna muy clara. Así evitamos situaciones que puedan escalar, malentendidos o, peor aún, consecuencias legales. El rol del becario debe ser formativo, no operativo en zonas críticas.
¿Los becarios necesitan un manager?
Legalmente no es obligatorio. Pero en la práctica, es una de las mejores decisiones que se pueden tomar dentro del programa de becas. Cuando se asigna un manager o supervisor, las cosas cambian. Para bien. ¿Por qué vale la pena tener a alguien guiando al becario?
- Acompañamiento real. Le da dirección, contexto y claridad sobre qué hacer y cómo hacerlo.
- Evaluación y retro. Alguien tiene que observar su avance y dar retroalimentación. No es solo estar ahí por estar.
- Resolución de problemas. Si hay dudas, errores o choques, el manager actúa como intermediario.
- Comunicación directa. Sirve como puente entre el becario y la estructura de la empresa. Evita desorden y malentendidos.
Ahora, esto no quiere decir que el manager tenga que ser el director de área o alguien con 20 años de experiencia. Puede ser alguien joven, pero con criterio y habilidades de liderazgo.
Lo importante es que esa persona tenga disposición de guiar, escuchar y enseñar, y que esté disponible para dar seguimiento. Eso mejora muchísimo la experiencia para ambas partes y, de paso, reduce la rotación o abandono del programa. Desde RRHH es clave formalizar esta figura desde el inicio. Así se garantiza una experiencia más estructurada, más útil y con menos tropiezos.
¿Cómo integrar a los becarios en la cultura y el día a día?
La forma en que se recibe a un becario puede marcar la diferencia entre una experiencia formativa y una práctica sin impacto. No se trata solo de asignar tareas, sino de integrarlo como parte activa del equipo desde el primer día. Aquí algunas acciones concretas que hacen esa diferencia:
- Preparar un onboarding específico, donde se expliquen la cultura, los valores, las reglas básicas y lo que se espera durante su estancia.
- Incluirlo en las dinámicas clave del equipo, como dailies, reuniones de área o townhalls, para que entienda cómo se toman decisiones y cuál es el rumbo de la empresa.
- Darle visibilidad en su rol, permitiendo que comparta avances de sus proyectos, proponga ideas y reciba retroalimentación directa de sus líderes.
- Cuidar los pequeños gestos, como invitarlo a eventos internos, habilitar su acceso a cursos, o reconocer su contribución con un badge simbólico que refuerce su pertenencia.
Con esto, el becario no solo aprende más: también se lleva una imagen positiva de la organización que, a futuro, puede convertirse en recomendación, reputación… O recontratación.
¿Tienen que dar los becarios una carta de recomendación?
Obligatorio, no. Pero recomendable… Absolutamente. Una carta de recomendación puede marcar la diferencia para un becario al momento de buscar su primer trabajo formal. Y para la empresa, entregar esa carta no cuesta nada y refuerza su imagen como formadora de talento. ¿Qué ventajas tiene para el becario?
- Valida su experiencia. Muestra que sí estuvo involucrado en actividades reales.
- Da perspectiva externa. Habla de su desempeño desde un punto de vista profesional, no solo académico.
- Le abre puertas. En procesos de selección, una carta bien escrita puede inclinar la balanza.
¿A quién debe pedírsela?
- Profesores. Ayudan a mostrar su perfil académico y su compromiso con el aprendizaje.
- Supervisores. Son quienes realmente vieron cómo trabaja, cómo se adapta y cómo resuelve.
- Mentores o asesores. También suman si tuvieron un rol activo en su formación profesional.
Vale la pena tener un formato guía o una estructura base para que el proceso no sea improvisado ni tome horas redactarla. Y también es importante que quien firme la carta lo haga de forma honesta, basada en hechos y observaciones reales.
¿Cuántas horas al día pueden trabajar los becarios?
Aquí no hay una regla fija en la ley federal. No existe un límite oficial de horas para becarios en México. Pero eso no significa que se pueda dejar al criterio del día. En la práctica, la mayoría de universidades y empresas manejan rangos entre 4 a 6 horas diarias, o bien 20 a 30 horas semanales. Eso permite que el estudiante siga atendiendo sus clases y no se le sature la agenda. Lo más sano, desde RRHH, es que el número de horas quede bien claro desde el inicio, ya sea:
- En el contrato de beca
- En el convenio con la universidad
- O en las políticas internas de la empresa
Recomendación básica: si se puede, que no pasen de las 4 horas diarias. Así hay un mejor balance entre estudio, trabajo y descanso. Y si por alguna razón hay que extender horarios, se tiene que revisar con el área académica del estudiante o con el responsable del programa. Nada de improvisar o cargarles trabajo extra sin aval.
¿Dónde pueden trabajar los becarios?
Depende del tipo de beca, el giro de la empresa y el tipo de tareas.
- Hay programas que exigen trabajo presencial sí o sí.
- Otros permiten o incluso impulsan el trabajo remoto parcial o total.
- Algunas empresas ya tienen políticas de oficina híbrida para todos, incluidos los becarios.
Lo que sí cambia es el tipo de trabajo: si requiere estar con clientes, proveedores o materiales, probablemente sea presencial. Si es análisis de datos, redacción o diseño, puede hacerse desde casa. También importa la preferencia del becario. Algunos quieren ir a la oficina para aprender más de cerca, otros valoran la flexibilidad.
¿A cuántas bajas tiene derecho los becarios?
No hay una ley que diga “el becario tiene derecho a X días de baja”. Así de simple. Lo que sí existe son lineamientos internos que cada programa de becas o empresa puede establecer. Desde RH, es clave revisar qué aplica en cada caso. Estas son las situaciones más comunes:
Enfermedad o accidente:
- Algunos programas permiten de 3 a 7 días con goce de beca al semestre o al año.
- Si se pasan de esos días, se puede ofrecer permiso sin pago. El becario no recibe el apoyo económico durante ese tiempo, pero mantiene su lugar.
Motivos personales o familiares:
Hay casos donde se permite una ausencia justificada, como fallecimiento de un familiar, nacimiento de un hijo o emergencias. La duración y aprobación dependerán del caso.
Eventos académicos:
Si el becario va a un congreso, presenta una ponencia o participa en algo ligado a su carrera, muchas veces se le permite faltar sin problema. Pero siempre con autorización previa.
¿Lo más importante? Que todo quede por escrito. Y que el becario sepa a quién acudir en caso de necesitar esos días. Porque si el área de RH no tiene esto claro, luego llegan los enredos y las quejas innecesarias. La clave está en el equilibrio: apoyar sin desatender los objetivos del programa.
¿Cuánto ganan los becarios?
Lo que recibe un becario puede variar muchísimo. No hay una cifra oficial ni una tabla estándar. Depende del área, el nivel de estudios, la zona geográfica y el tipo de empresa. En general, los rangos que se ven en México son:
- Licenciatura: entre $4,000 y $8,000 al mes
- Maestría: entre $5,000 y $10,000 al mes
- Doctorado: de $6,000 a $12,000 al mes
Pero sí, hay casos por debajo y por encima de esos montos. Lo ideal es que RRHH tenga una referencia clara de lo que está pagando el mercado en cada sector y que el monto se relacione con el tipo de actividades asignadas.
¿Cómo ganan los becarios?
Hay dos formas principales de apoyo económico:
| Tipo de apoyo | Descripción |
| Estipendio | Es un pago fijo, mensual por lo general. Sirve para cubrir transporte, comidas, renta u otros gastos del becario. No es salario, por lo que no genera las obligaciones laborales tradicionales |
| Ayuda económica | Más puntual y con fines específicos: puede usarse para pagar colegiatura, materiales o algún viaje académico. También se considera no gravable en la mayoría de los casos, si cumple con ciertos requisitos |
¿Cómo se paga?
- Pago directo: La empresa transfiere el apoyo a la cuenta del becario. Él se encarga de su manejo fiscal si aplica.
- A través de una institución: En este caso, una universidad o asociación civil recibe los fondos y se encarga de distribuirlos. A veces también reportan fiscalmente.
Desde el lado operativo, es clave que RRHH y finanzas tengan claro quién paga, cómo y cuándo. Así se evitan atrasos y malos entendidos.
¿Se pagan impuestos de los becarios?
Depende. Y ese “depende” tiene que ver con quién da la beca y para qué se usa. Las becas sí pueden ser gravables para el SAT si:
- Las otorga una empresa o institución con fines de lucro
- Hay una contraprestación clara, es decir, el becario da servicios a cambio
- No están enfocadas exclusivamente a gastos educativos
En ese caso, el becario tiene que declarar ese ingreso y puede aplicar ISR. Y sí, a veces también se puede generar IVA si se hacen compras específicas con esos recursos. Ahora, si la beca viene de:
- El gobierno federal, estatal o municipal
- Tiene fines educativos claros (colegiatura, materiales, transporte)
- No implica una obligación laboral
Entonces lo más probable es que no se considere ingreso gravable y el becario no tenga que pagar impuestos. Para evitar errores, lo mejor es que el becario consulte con alguien del área contable o con el SAT directamente. Vale la pena tener claridad sobre qué tipo de beca se está entregando y si aplica algún tratamiento fiscal. Así se evitan problemas después con Hacienda, tanto para la empresa como para el estudiante.
Prestaciones y obligaciones con becarios
Cuando una empresa incorpora a un becario, hay que tener muy claro que su situación legal no es la misma que la de un trabajador formal. Aunque estén dentro del equipo y contribuyan al día a día, no están cubiertos por la Ley Federal del Trabajo (LFT) en los mismos términos. Esto cambia por completo las obligaciones que se generan desde recursos humanos. Algunos puntos clave para no perder de vista:
En términos legales, el becario no es un empleado formal
Por eso, no tiene derecho automático a vacaciones, prima vacacional, aguinaldo ni finiquito. Estos conceptos aplican solo a relaciones laborales bajo contrato según la LFT.
El IMSS sí puede ser obligatorio en ciertos escenarios
Si el becario realiza actividades subordinadas, recibe un pago, está expuesto a riesgos (como en campo o planta) o la beca viene de una empresa privada con fines de lucro, es necesario inscribirlo al Seguro Social. Eso le da acceso a servicios médicos, incapacidades y otras prestaciones mínimas.
Cuando no aplica el IMSS por ley, muchas empresas ofrecen alternativas
Algunas optan por contratar un seguro médico privado, sobre todo si el becario participa en actividades que implican riesgo. No es obligatorio, pero sí habla bien de la empresa y puede evitar complicaciones.
Hay prestaciones voluntarias que suman mucho valor
Aunque no estén obligadas, muchas organizaciones sí otorgan beneficios como:
- Vacaciones (pagadas o no)
- Aguinaldo proporcional al tiempo que colaboraron
- Bonos simbólicos al cierre de su estancia
- Un tipo de "finiquito" como cierre de ciclo o reconocimiento
Lo importante es dejar todo por escrito desde el inicio
El contrato de beca debe ser claro: qué se otorga, qué no, y por qué. Esto evita malos entendidos, falsas expectativas o reclamos posteriores. También ayuda a proyectar una imagen sólida como formadora de talento joven.
Desde RRHH, cuidar estos detalles no solo previene problemas legales, también genera una experiencia positiva para quien podría convertirse, más adelante, en un gran candidato para otros puestos dentro de la empresa.
Proveedores populares para la contratación de becarios
Aunque muchas empresas reclutan becarios directamente con universidades, hay opciones externas que pueden ahorrar tiempo, sobre todo si RRHH tiene las manos llenas. Estos son algunos proveedores conocidos en México:
- Probecarios. Conectan a empresas con estudiantes o recién egresados que buscan hacer prácticas. Tienen convenios con universidades y operan en varios sectores.
- La Pieza. Plataforma digital enfocada en adquisición de talento joven. Usan tecnología para empatar perfiles con vacantes, incluyendo becarios.
- ProMeritum. Se centran en prácticas profesionales para estudiantes. Ayudan a que la experiencia sea útil tanto para la empresa como para el becario.
- BOND. App móvil que une a estudiantes con trabajos de medio tiempo, pero también ofrece opciones de becas en empresas.
Este tipo de aliados puede facilitar todo el proceso: desde encontrar perfiles hasta gestionar documentos o pagos. Ideal si se quiere estructurar un programa de becarios más formal sin cargar todo al equipo interno.
¿Cómo puedo encontrar información sobre programas de becas?
Si la empresa busca implementar o mejorar un programa de becarios, el primer paso no es buscar becas externas, sino definir con claridad qué se quiere lograr internamente. No se trata de replicar modelos escolares o gubernamentales, sino de construir un esquema que esté alineado con la cultura organizacional, los recursos disponibles y los objetivos del área de talento. Para lograrlo, hay varios caminos que pueden apoyar el diseño del programa:
- Establecer contacto con universidades. Áreas de vinculación o servicios escolares suelen estar abiertas a colaborar con empresas para prácticas profesionales o estadías. Lo importante es tener claridad en el perfil del becario, los proyectos donde participará y qué se ofrece a cambio (aunque no sea económico).
- Revisar convocatorias existentes como referencia, no como modelo a seguir. Portales oficiales, como los de AMEXCID o de becas estatales, pueden servir para entender cómo se estructuran ciertos programas. Pero el foco debe estar en adaptar esos elementos a las necesidades internas, no en seguirlos al pie de la letra.
- Documentar y formalizar desde el principio. Un buen programa de becarios no solo recluta, también forma, evalúa y cierra bien el proceso. Eso implica definir metas, asignar mentores y establecer entregables. Y por supuesto, dejar claros los límites: si hay o no pago, si aplica seguro, si se ofrece algún tipo de reconocimiento o constancia.
Tener becarios sin estructura puede parecer más simple al inicio, pero a la larga genera confusión, poca retención y riesgo legal. En cambio, construir un programa con lógica y visión fortalece la marca empleadora y ayuda a detectar talento joven con potencial real.
Métricas para medir el éxito de tu programa de becarios”
Para saber si el programa está cumpliendo su función, no hace falta montar una evaluación compleja. Con algunos indicadores clave, es posible tomar mejores decisiones y mostrar el valor real de integrar a un becario como parte de la estrategia de talento.
- Porcentaje de becarios que se convierten en empleados al finalizar su periodo, idealmente en áreas donde ya conocen procesos y cultura.
- Tiempo que tarda un exbecario en despegar comparado con una contratación externa que llega desde cero.
- Evaluación promedio de desempeño en relación con lo que esperaba el área cuando se asignó el rol.
- Nivel de satisfacción del becario con su experiencia, usando una encuesta breve al cierre de su estancia.
- Percepción de los líderes sobre el valor del programa, más allá del ahorro en costos: qué tanto suma al equipo, al clima y a los resultados.
Medir estos puntos no solo permite ajustar el programa. También ayuda a justificar su continuidad ante Dirección o Finanzas con datos claros y concretos.
Tips de éxito
Tener becarios puede ser un gran acierto o un dolor de cabeza, dependiendo de cómo se gestione. Para que realmente sume al negocio y no sea solo un trámite, vale la pena seguir algunas buenas prácticas. Aquí van los más útiles desde el enfoque de recursos humanos:
- Define bien el objetivo del programa. No se trata solo de llenar escritorios. Hay que tener claro qué se espera lograr: formar talento, cubrir apoyo operativo, detectar futuros candidatos, etc.
- Arma un perfil claro del becario ideal. ¿Qué carrera, qué habilidades, qué actitud? Eso ayuda a filtrar mejor desde el inicio.
- Conecta con universidades clave. No todas ofrecen perfiles adecuados para todos los sectores. Elegir bien a qué instituciones acercarse puede facilitar mucho el proceso.
- Difunde el programa con intención. No basta con colgar la vacante. Usa redes, ferias universitarias, alianzas con centros de vinculación. Que los estudiantes lo vean como algo atractivo.
- Haz un proceso de selección serio. Aunque sea una beca, se vale evaluar competencias, motivación y hasta cultura organizacional. No es solo “el que llegue primero”.
- Ofrece algo que valga la pena. Una beca digna, buen ambiente, oportunidades reales de aprender. Si el programa es atractivo, atraerá mejores perfiles.
- Capacita e integra. Que el becario sepa desde el primer día qué se espera de él y con quién puede contar. Una buena inducción hace toda la diferencia.
Bien llevado, un programa de becarios no solo apoya a la operación. También posiciona a la empresa como formadora de talento, mejora la marca empleadora y deja la puerta abierta a futuras contrataciones estratégicas.
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