Jueves, 1 de Agosto, 2019

¿Cómo mejorar tu productividad? Relajáte

A veces tenemos una gran lista de cosas por hacer pero no siempre la atacamos inmediatamente. Estamos acostumbrados a glorificar la idea de estar siempre ocupados y con muchísimas cosas pendientes, pero ¿Acaso esto es sano? Y sobre todo, la pregunta más importante es si somos realmente productivos cuando tenemos nuestra agenda saturada y no nos damos tiempo para parar aunque sea unos minutos. 

Aunque nuestra cultura diaria nos lo dicte y nos lo haga creer así, estar siempre ocupado no significa ser siempre productivo. Después de varias tareas es necesario que la mente y el cuerpo descansen, y eso no te convierte en una persona perezosa o que descuide sus responsabilidades.

Es más, trabajar de más sin el descanso adecuado puede llevarte al límite del temido burnout. Y una vez llegado a ese punto, los resultados y el nivel de productividad suelen caer en picada. Convirtiéndose en un espacio del cual es difícil y toma tiempo salir. No siempre se puede ser productivo cuando se está estresado. 

La solución para una mayor productividad (más allá de la que conseguimos estando estresados) puede ser sorpresivamente relajarnos un poco. Tenemos la idea de que relajarnos nos hará menos eficientes y abrirá la puerta para múltiples distracciones y al final del día no habremos hecho gran cosa. Pero no necesariamente es así (siempre y cuando se haya hecho bien). 

Existen estudios que prueban que relajarnos o “no hacer nada” tiene beneficios positivos dentro de nuestra vida profesional. Además, de reducir los niveles de estrés a los que podamos estar expuestos, al dejar que la mente sea libre también nos volvemos más creativos, se mejoran nuestras habilidades para resolver problemas y surgen nuevas y mejores ideas para el día a día. 

Relajarnos también ayuda a reducir los niveles de estrés bajo los cuales podemos estar en ese momento y alejarnos del peligroso “burnout”. El autor de “A Life of Productivity” Chris Bailey explica que cuando estamos cansados nuestra productividad no está en su pico y que mientras más trabajamos, esta va más en picada. 

Pero, ¿cómo puedes relajarte?

Es probable que si estás acostumbrado a estar siempre ocupado y a hacer una cosa tras otra, llevar a la práctica esta idea sea un tema complicado para ti. Así que aquí te damos algunos consejos basados en lo que Bailey menciona en varias entrevistas y sus libros.

Disfruta tu café

Si eres de esos oficinistas que ocasionalmente va por un café y lo pide para llevar, Bailey recomienda que mejor lo consumas dentro del establecimiento. Sin el estrés de tus pendientes, sin consultar tu teléfono para ver mensajes o correos, solo sentado en el lugar, disfrutando del sabor del café y de la posibilidad de desconectarte de tu rutina diaria. Practicar este punto, puede ayudarte a regresar a la oficina (o a tu trabajo) con una visión refrescada y ver los problemas con nuevos ojos. 

Cambia de aires

Bajarle el ritmo a tu forma de trabajo puede ser difícil cuando en tu oficina todo está orientado a trabajar rápido y efectivamente. Para estos casos lo recomendable es cambiar el lugar de trabajo por uno en el que si puedas relajarte (un poco). No significa que cambies de empleo directamente, pero si dentro de tu oficina tienes la posibilidad de trabajar desde casa ocasionalmente o irte a otro espacio físico designado exclusivamente para tu equipo, no dudes en hacerlo. 

Haz otras actividades que te ayuden a bajarle al ritmo

Cuando estás acostumbrado a trabajar rápidamente, es como si el resto de tu vida se adaptara a este estilo de vida y también lo adoptara. Al caer en esta interminable caminadora de “productividad” y de “hacer algo” se te dificulta poder relajarte y salir de la rutina. Para evitar que la rapidez con la que trabajas en el tu carrera se propague a las demás áreas de tu vida, puedes practicar hobbies que te ayuden a relajarte. Estos no necesariamente tienen que ser costosos, puede tratarse de leer un libro, cocinar tranquilamente, practicar ejercicios como yoga o meditación y otros más. 

No te sientas culpable por tomar un descanso

Estamos acostumbrados a vivir en un mundo en el que todo tiene que ser rápido y todo lo que hagamos debe tener un propósito. Por eso, cuando no tenemos “ganas” de trabajar (o simplemente hacer una trae) inmediatamente surge la sensación de culpa por querer descansar. No te sientas mal, de vez en cuando es necesario tomarse un descanso para recargar las pilas y regresar con todo al día a día. 

Recuerda que tomarte un break de unos minutos o unas vacaciones ocasionales, es necesario para no caer en el temido burnout. Descansar no es perder el tiempo, sino asegurarte de que tu pila dure por mucho más tiempo.

Agenda tiempo para “descansar”

No importa si dejas una tarea a la mitad (que puedes reanudar cuando vuelvas), separar tiempo específico para “no hacer nada” durante tu día te ofrece un espacio seguro para descansar. No importa si tu día ha estado muy pesado y lo necesitas o si en general ha estado relajado. Separar un momento del día para desconectarte te ayudará a recargar las pilas para seguir trabajando y a mantener buenos niveles de productividad.

Haz una sola cosa a la vez

A todos nos encanta la idea del multitasking, pero en la práctica no es la mejor opción. Prestar atención a varias actividades es la forma más rápida de desgastarte y aunque seas “productivo” los resultados no serán igual de buenos a que sí solo te enfocas en una sola cosa. 

Hacer varias cosas a la vez es la mejor manera de estar ocupado. Pero como ya habíamos mencionado en un inicio, estar ocupado no es sinónimo de ser productivo. Y aunque al hacer multitasking tengamos la sensación de ser muy productivos, la verdad es que hay múltiples estudios que descartan esta idea. 

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