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Bono de antigüedad: ¿Qué es? ¿Cuál es su propósito?

Tabla de contenidos

En un entorno donde la rotación se mantiene alta y la competencia por talento no da tregua, retener perfiles clave se ha vuelto tan importante como atraerlos. Las empresas que logran construir una cultura de permanencia suelen tener algo en común: saben reconocer el valor del tiempo invertido por su gente.

El bono de antigüedad cumple esa doble función: es un incentivo económico, sí, pero también un mensaje simbólico de que quedarse tiene valor. En un mercado donde cambiar de empleo cada año se ha normalizado, reconocer la constancia se vuelve una ventaja competitiva poco explorada.

Para las áreas de RRHH y quienes toman decisiones estratégicas, entender bien esta figura no es solo una cuestión administrativa. Aplicarlo de forma adecuada puede prevenir riesgos laborales, mejorar la percepción interna del clima y reforzar el sentido de pertenencia que muchas organizaciones hoy están buscando recuperar.

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¿Qué es el bono de antigüedad?

El bono de antigüedad es un reconocimiento económico que reciben las personas trabajadoras después de acumular cierto número de años dentro de la empresa. No es una prestación general ni automática: suele definirse por política interna, convenio o condiciones específicas del contrato colectivo.

A diferencia de las prestaciones por permanencia (como vacaciones extendidas, seguros o esquemas especiales de retiro), este bono suele entregarse en efectivo, en fechas o momentos previamente establecidos, y como una forma clara de reconocer la trayectoria.

Más allá del monto, lo importante es lo que comunica: estabilidad laboral, compromiso organizacional  y una relación laboral de largo plazo que vale la pena conservar. Bien aplicado, se convierte en una herramienta estratégica para reducir la rotación de personal, reforzar la cultura interna y proyectar un estilo de liderazgo que valora lo que muchas veces pasa desapercibido: el tiempo.

¿Cuándo aplica el bono de antigüedad?

El bono de antigüedad suele aplicarse en contextos donde la empresa busca reconocer la permanencia de sus colaboradores con acciones concretas. Aunque no todas las organizaciones lo manejan de la misma forma, hay ciertos momentos clave donde su entrega es común:

  • Cuando se compensa el tiempo de servicio acumulado como parte de una política de reconocimiento.
  • Al cumplir ciertos años dentro de la empresa, definidos previamente (por ejemplo, 5, 10, 15 años).
  • En organizaciones que lo integran dentro de su cultura como un incentivo adicional a las prestaciones estándar.

Desde recursos humanos, lo más importante es manejarlo con claridad. Si no se comunica de forma transparente o se aplica de manera inconsistente, puede generar más problemas que beneficios. Por eso, documentar criterios, comunicar a tiempo y aplicarlo de forma equitativa son claves para que el bono no se vuelva un foco de fricción.

Propósito del bono de antigüedad dentro de la empresa

Más allá del aspecto económico, este bono cumple una función cultural importante. Reconoce la lealtad de quienes han construido parte de la historia de la empresa, refuerza el mensaje de permanencia y ayuda a generar estabilidad en equipos donde la rotación puede ser costosa.

También transmite que la experiencia acumulada importa. Que quedarse tiene sentido. Y, de forma práctica, puede servir como un pequeño ajuste que equilibre estructuras salariales cuando hay colaboradores con años de aportación y conocimiento profundo del negocio.

En empresas con visión de largo plazo, este bono deja de ser un simple trámite y se convierte en un símbolo de respeto por la trayectoria.

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Beneficios del bono de antigüedad para la organización

Cuando se implementa con claridad y alineado a la cultura de la empresa, el bono de antigüedad puede generar un impacto positivo que va más allá del reconocimiento económico. Estos son algunos de sus beneficios más relevantes:

  • Refuerza una cultura de permanencia, enviando un mensaje claro de que quedarse y crecer dentro de la empresa tiene valor.
  • Reduce la rotación, especialmente en posiciones clave o con conocimiento acumulado, lo que evita costos de reemplazo y entrenamiento.
  • Promueve mayor equidad interna, al reconocer la trayectoria sin necesidad de modificar tabuladores salariales de forma permanente.
  • Mejora la reputación como empleador, mostrando que la empresa respeta el tiempo invertido por su gente y reconoce la constancia.
  • Contribuye a una estrategia de talento de largo plazo, donde la experiencia no solo se retiene, sino que se valora y se visibiliza.

Un bono bien administrado no solo retiene talento: también proyecta hacia dentro y hacia fuera qué tipo de organización se quiere ser.

Buenas prácticas para administrar el bono de antigüedad

Más allá del cálculo o la integración fiscal, administrar este bono correctamente requiere orden, claridad y comunicación interna. Aquí algunas prácticas clave:

  1. Documentar en políticas internas cuándo y cómo se entrega, dejando fuera cualquier ambigüedad.
  2. Incluirlo desde el onboarding, para que no se generen expectativas poco realistas o malentendidos en el futuro.
  3. Capacitar a líderes y gerentes, de modo que puedan explicarlo de forma clara y consistente cuando el tema surja en sus equipos.
  4. Mantener actualizados los registros de años de servicio, asegurando que la información esté disponible y validada cuando se necesite.
  5. Revisar el esquema periódicamente, para ajustar condiciones o montos en función de la realidad financiera y cultural de la empresa.

Aplicado con orden, este bono no solo evita fricciones. También puede convertirse en uno de los mensajes más sólidos sobre cómo la empresa reconoce a quienes han elegido quedarse.

¿Cómo integrar el bono de antigüedad a la estrategia de talento?

Cuando se utiliza con intención, el bono de antigüedad no solo premia años de servicio: también se convierte en una herramienta para impulsar compromiso, trayectoria y permanencia dentro del equipo de trabajo. Integrarlo a la estrategia de talento humano implica ir más allá del reconocimiento económico y vincularlo con el crecimiento profesional.

Sumarlo a planes de carrera o a programas de desarrollo ayuda a reforzar el mensaje de continuidad. El colaborador no solo recibe un bono: también ve que la empresa reconoce su historia y apuesta por su futuro. Además, puede ser útil para retener talento clave en etapas donde ya no solo pesa el sueldo, sino el sentido de pertenencia y la valoración acumulada.

Es importante también revisar cómo interactúa con otros componentes de compensación. No se trata de duplicar incentivos, sino de mantener coherencia entre lo que se ofrece y lo que realmente se valora dentro del equipo. En ese equilibrio está la clave para que este bono sume, y no se diluya como un beneficio más.

Errores comunes al gestionar el bono de antigüedad

Incluso con buena intención, hay formas de aplicar este bono que pueden generar más problemas que soluciones. Algunos errores frecuentes:

  • Falta de claridad en las políticas internas, lo que abre espacio a suposiciones o interpretaciones dispares.
  • Pagos inconsistentes o mal manejados, especialmente en casos “excepcionales” que terminan creando desigualdad.
  • Creer que el bono reemplaza una cultura de reconocimiento: no lo hace. Es parte del todo, pero no el todo.
  • No revisar la antigüedad real o la documentación histórica, lo que puede llevar a errores que afectan la credibilidad y confianza.

Bien administrado, el bono refuerza la cultura. Mal aplicado, se convierte en un foco de tensión evitable.

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Preguntas frecuentes

¿El bono de antigüedad se considera parte de los viáticos?

No. Aunque ambos pueden formar parte de los pagos complementarios que recibe una persona trabajadora, el bono de antigüedad y los viáticos cumplen funciones muy distintas. Mientras los viáticos cubren gastos relacionados con viajes o traslados laborales, el bono de antigüedad reconoce la permanencia y lealtad del colaborador a lo largo del tiempo. No deben mezclarse ni fiscal ni administrativamente.

¿Los trabajadores por honorarios pueden recibir bono de antigüedad?

En la mayoría de los casos, no. Quienes están contratados bajo un esquema de honorarios no tienen una relación laboral formal según lo establece la Ley Federal del Trabajo, por lo tanto, no generan prestaciones como el bono de antigüedad. Sin embargo, algunas empresas optan por reconocer permanencia en esquemas alternativos, pero es voluntario y no obligatorio.

¿El bono de antigüedad debe reflejarse en el timbrado de nómina?

Sí. Si el bono de antigüedad se otorga como parte del salario o como una prestación adicional, debe quedar registrado en el timbrado de nómina, con el concepto y clave que indique si es gravado o exento según las disposiciones fiscales vigentes. Desde RRHH es importante asegurar que esta información esté correctamente reportada ante el SAT.

¿Un becario puede recibir bono de antigüedad si se queda en la empresa?

Mientras el colaborador esté en calidad de becario, no genera antigüedad legal ni tiene derecho al bono de antigüedad, ya que no existe una relación laboral formal. Sin embargo, si después de la beca es contratado como empleado, la empresa puede decidir si toma en cuenta ese tiempo previo como parte de su antigüedad, aunque no está obligada a hacerlo.

¿Qué relación hay entre el bono de antigüedad y los resultados de test psicométricos?

Los test psicométricos ayudan a conocer habilidades, personalidad y compatibilidad con el puesto, pero no están directamente ligados al bono de antigüedad. Sin embargo, sí pueden influir en decisiones de permanencia y crecimiento, lo que a largo plazo sí impacta en la posibilidad de recibir ese bono.

¿El bono de antigüedad se paga también al momento de la jubilación?

Sí, en muchos casos. Cuando una persona cumple su jubilación, la empresa puede incluir el bono de antigüedad como parte del finiquito o liquidación, especialmente si no se otorgó durante la vida laboral del colaborador. Este pago suele reflejar un reconocimiento final a la trayectoria dentro de la organización.

¿Se puede considerar el bono de antigüedad en la selección de personal?

No como un criterio de entrada, pero sí como una política que puede atraer candidatos. En procesos de selección de personal, si la empresa comunica que reconoce la permanencia con un bono de antigüedad, puede ser un diferenciador frente a otros empleadores. Esto influye positivamente en la marca empleadora y en la percepción de estabilidad a largo plazo.

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