Algunas empresas en México (sobre todo aquellas con operaciones ágiles o equipos reducidos) suelen recurrir a esquemas distintos al contrato laboral típico. Uno de los más usados es el de asimilados a salarios, especialmente cuando se trata de incorporar consultores, perfiles temporales o incluso ejecutivos sin relación subordinada directa.
Este modelo tiene ciertas ventajas en términos fiscales y operativos, pero también implica riesgos si se usa fuera del marco legal. Aquí se explican sus principales características, cuándo conviene aplicarlo y qué cuidar para evitar problemas con autoridades laborales o fiscales.
¿Cómo funciona el esquema de asimilados a salarios?
El régimen de asimilados a salarios permite pagarle a una persona física sin necesidad de establecer una relación laboral formal. A ojos del SAT, ciertos perfiles pueden recibir ingresos que se asimilan al salario, aunque no exista un contrato laboral con subordinación.
En este esquema, el Impuesto Sobre la Renta (ISR) se retiene directamente en el pago, pero no hay aportaciones al IMSS, INFONAVIT ni otras obligaciones patronales. Esto lo distingue claramente de una nómina tradicional. El colaborador tampoco factura; la empresa emite un comprobante de asimilados y realiza la retención correspondiente.
Es una figura que ha ganado popularidad en roles que requieren agilidad, temporalidad o independencia, pero es importante entender bien sus límites.
Ventajas de los asimilados a salarios para la empresa
Implementar este esquema puede traer beneficios operativos en contextos específicos. Por ejemplo:
- Contratación más ágil: sin procesos extensos de alta en el IMSS o elaboración de contratos laborales complejos.
- Menor carga administrativa: no se calculan cuotas obrero-patronales ni se integra a la nómina.
- Flexibilidad para contratar talento humano especializado por proyecto: especialmente útil en áreas como tecnología, consultoría o dirección temporal.
- Reducción de costos operativos: cuando se usa con perfiles que no requieren prestaciones de ley.
Ventajas para la persona contratada como asimilado
Para quien recibe ingresos bajo este modelo, también puede haber puntos favorables, sobre todo si se combina con otros esquemas:
- No necesita emitir facturas ni hacer declaraciones provisionales: la retención se hace en origen.
- Acceso rápido a pagos: sin necesidad de firmar contratos largos ni incorporarse a nómina.
- Puede complementar ingresos con otras actividades formales: como honorarios o actividades empresariales.
- Recibos válidos para deducciones personales: útiles en la declaración anual.
Desventajas de los asimilados a salarios para la empresa
Sin embargo, no todo es eficiencia y ahorro. Usar este esquema sin claridad puede traer consecuencias serias:
- Riesgo legal: si la autoridad detecta que hay subordinación (horarios fijos, reportes, supervisión directa), puede reclasificar la relación como laboral y exigir el pago retroactivo de cuotas y prestaciones.
- No genera seguridad social para el colaborador: lo que puede impactar en reputación y clima organizacional.
- Uso indebido del esquema: en perfiles que deberían estar en nómina puede ser sancionado.
- Exposición: ante auditorías laborales o fiscales por inconsistencias en contratación.
Desventajas para el trabajador contratado como asimilado
Desde el lado del colaborador, las desventajas también son relevantes y deben ser consideradas:
- No cotiza al IMSS: lo que implica no tener acceso a seguridad social, incapacidad, ni semanas acumuladas para retiro.
- No genera antigüedad ni prestaciones como aguinaldo: vacaciones o reparto de utilidades.
- Menor estabilidad legal: ya que puede prescindirse del servicio sin indemnización alguna.
- ISR más alto en algunos casos: si no hay planeación fiscal adecuada al combinar ingresos por diferentes regímenes.
¿Cuándo sí conviene usar asimilados a salarios y cuándo no?
Usar el esquema de asimilados a salarios puede ser una solución estratégica si se aplica en los casos adecuados:
Sí conviene cuando:
- Se contrata a consultores externos o independientes, sin supervisión directa.
- Se requiere un ejecutivo temporal, por proyecto o por cobertura de licencia.
- Se incorpora a un consejero, asesor o miembro del consejo de administración.
- El perfil tiene otras actividades fiscales y el esquema facilita la combinación de ingresos.
No conviene cuando:
- El rol implica subordinación directa, con horario fijo y reportes jerárquicos.
- Se trata de una función permanente o de tiempo completo.
- Se usa como método para evadir obligaciones laborales que legalmente sí corresponden.
Señales de mal uso:
- Se contrata bajo este esquema a perfiles de operación diaria.
- El colaborador está sujeto a un jefe inmediato y reglas internas.
- No se entrega ningún tipo de contrato o política que respalde la relación.
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