Cuando una empresa y un trabajador se separan por un despido, casi nunca es un momento cómodo, porque no se trata solo de firmar papeles y ya, se cruzan decisiones rápidas, presión y muchos cabos sueltos, ya que por un lado la empresa tiene que cubrir ese hueco cuanto antes y poner a alguien nuevo al día, mientras la persona que sale empieza a moverse para encontrar otra oportunidad con la incertidumbre pegada, sobre todo en lo económico.
En medio de todo eso aparece la liquidación laboral, que no es un simple trámite administrativo, es el respaldo que la empresa debe dar para compensar el tiempo y el trabajo que ya se entregó, y también funciona como una red que evita que el trabajador se quede en una situación complicada mientras resuelve su siguiente paso.
Si quieres evitar errores y tener control real sobre este proceso, conviene entender bien cómo se calcula esta compensación, en qué casos aplica y cuándo no es obligatoria, porque manejar esto con claridad desde el inicio puede marcar la diferencia entre un cierre ordenado y un problema que escale más de lo necesario.
¿Qué es la liquidación laboral?
La liquidación laboral es un tipo de indemnización que las empresas están obligadas a pagar a sus trabajadores en el momento en el que suspenden una relación laboral formal. Se rige por la Ley Federal del Trabajo (LFT) y es válida cuando las causas de la terminación no tienen que ver con el desempeño del empleado, sino que responde a una decisión de la empresa.
¿En qué casos aplica la liquidación?
La liquidación de un trabajador únicamente es aplicable en los supuestos de despido injustificado. Cuando un empleador no puede adjudicar responsabilidad al trabajador por la finalización de la relación laboral, estará obligado por ley al pago de esta compensación. Algunas causas de liquidación laboral:
- En caso del cierre de una sucursal o del negocio en el que labora el empleado.
- Ante un recorte de personal.
- Cuando ni el empleado ni el empleador sean responsables de la terminación del contrato laboral.
Asimismo, existen motivos por los que un empleado llega a renunciar a su puesto de trabajo y aun así se hace acreedor a este pago:
- Cuando el patrón incumpla con las condiciones de trabajo del contrato laboral.
- Cuando el empleado no reciba su sueldo en los plazos establecidos.
- Cuando la seguridad o dignidad del trabajador se vea comprometida por su trabajo.
- Cuando haya alguna mala práctica llevada a cabo por el patrón respecto a sus trabajadores (violencia laboral, hostigamiento, engaño, etcétera).
¿En qué casos no aplica la liquidación laboral?
La LFT establece algunos escenarios en los que no se puede adjudicar responsabilidad al patrón por la finalización de una relación laboral. Algunos de ellos son:
- Cuando el empleado presente documentación falsa o lleva a cabo acciones que anulen su contrato laboral.
- En caso de que el empleado se ausente en tres ocasiones o más durante un periodo de 30 días sin justificación o permiso.
- Cuando la integridad de los demás empleados o del lugar de trabajo se vea comprometida por actos cometidos por el trabajador.
- Si existe una violación de la ley en el espacio de trabajo.
¿Cómo es el proceso de liquidación laboral de un empleado?
Todo empieza cuando la empresa decide terminar la relación laboral y no hay una causa legal que lo justifique. Ahí ya no hay vuelta: se tiene que pagar liquidación. Lo primero es comunicar la salida y dejar todo por escrito para evitar confusiones o malos entendidos más adelante.
Después se hace el cálculo, tomando en cuenta los tres meses de sueldo, los 20 días por año trabajado, la prima de antigüedad y lo proporcional de aguinaldo, vacaciones y prima vacacional. Si el contrato dice que hay algo más, también se suma.
El pago debe entregarse completo, de preferencia por transferencia o cheque, con todos los conceptos desglosados. El trabajador firma de recibido, y la empresa se queda con copia de todo para respaldo. No es complicado, pero sí hay que hacerlo bien. Recursos humanos o legal deben revisar que todo esté claro, sin letras chiquitas ni sorpresas.
¿Cómo se paga la liquidación de un empleado?
La liquidación de un empleado se paga de acuerdo con la LFT, estableciendo el pago por despido injustificado. Esto incluye el cálculo de 3 meses de sueldo según el último talón de pago, 20 días de sueldo por cada año de servicio, prima de antigüedad y las partes proporcionales de aguinaldo, vacaciones y prima vacacional del año en curso. Visita nuestra calculadora liquidación.
¿Qué comprende la liquidación de un trabajador?
La liquidación se conforma de:
- Pago por concepto de 3 meses de sueldo de acuerdo con el último talón de pago.
- Pago de 20 días de sueldo por cada año de servicios prestados a la compañía.
- Pago de prima de antigüedad, calculada en 12 días de salario por año de trabajo.
- Pago de las partes proporcionales de aguinaldo, vacaciones y prima vacacional del año en curso.
- Pago de otras prestaciones contempladas en el contrato laboral cuando sean aplicables y de salarios adeudados.
¿Aplican impuestos en el pago de liquidación laboral?
Cuando alguien sale de la empresa con una liquidación, no todo ese dinero queda libre, porque una parte pasa por el filtro del Servicio de Administración Tributaria (SAT) con el Impuesto sobre la Renta (ISR), aunque no todo se trata igual, ya que pagos como el aguinaldo, la prima vacacional, la antigüedad y algunos bonos como asistencia, puntualidad o productividad suelen quedar fuera, mientras que el resto sí entra al cálculo y se le aplican retenciones.
Y aquí hay algo que conviene no perder de vista, la liquidación no es un gesto de buena voluntad, es un derecho que marca la ley salvo en casos muy concretos de la LFT, así que cuando una empresa decide no cubrirla, abre la puerta a revisiones, auditorías o incluso a una reclamación formal por incumplimiento.
Si eso pasa, la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (PROFEDET) es quien toma el caso y acompaña al trabajador para reclamar lo que le toca, pero el tiempo juega en contra, porque hay un plazo de 60 días desde que termina la relación laboral para presentar la queja, y si ese reloj avanza sin acción, luego todo se vuelve mucho más cuesta arriba.
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