Contratar bajo esquemas distintos no es novedad en México. Pero cuando se habla de liquidación en contratos de prueba, temporales y outsourcing, es común que surjan dudas. Esto puede pasar, incluso, entre áreas legales y de RRHH bien estructuradas. Lo preocupante no es tener dudas, lo crítico es ignorarlas. Una mala interpretación puede convertirse en una contingencia laboral o en un pasivo financiero no contemplado.
Cada tipo de contrato tiene implicaciones distintas al momento de terminar la relación laboral. Y no se trata solo de cumplir por cumplir. Se trata de proteger la operación, la reputación y las finanzas de la empresa. Hoy en día, muchas organizaciones recurren a esquemas como outsourcing o contratos temporales para responder a cambios del mercado, reducción de costos o cobertura por proyectos específicos. Pero eso no exime de cumplir con lo que marca la Ley Federal del Trabajo, y mucho menos, de manejar con cuidado las liquidaciones cuando toca cerrar ese vínculo laboral.
El objetivo de este artículo es justo ese; aclarar las diferencias entre los tipos de liquidación según el contrato, evitar errores comunes y darte una guía clara para que tú, como responsable tomes decisiones con fundamentos sólidos. Porque no basta con tener una buena estrategia de contratación. También hay que saber cómo cerrar bien cada ciclo.
¿Qué significa la liquidación en contratos de prueba en México?
Primero lo básico: un contrato de prueba permite evaluar si la persona contratada se adapta al puesto y a la cultura de la empresa. Es legal y está regulado por la Ley Federal del Trabajo. El periodo puede variar según el puesto. Puede ser de 30 días o hasta 180 si es un cargo directivo o técnico especializado.
Ahora, aquí es donde muchas empresas tropiezan. ¿Se liquida a un colaborador que no pasó el periodo de prueba? No necesariamente. Si el contrato termina durante el periodo de prueba por falta de aptitudes, no hay obligación de pagar liquidación. Solo corresponde finiquito, es decir, salario pendiente, parte proporcional de vacaciones, prima vacacional y aguinaldo.
Aquí viene algo importante: si no se documenta correctamente que se trató de una terminación por no cumplir con el perfil, y si el contrato sigue más allá del periodo sin renovar o formalizar, la relación se convierte automáticamente en indefinida. Y ahí sí aplica la liquidación completa si se decide terminar la relación laboral.
Ejemplo práctico: Contratas a Mariana para atención a clientes. Firmaron contrato de prueba por 30 días. A los 25 días notas que no logra adaptarse al ritmo ni al software interno. La das de baja, le pagas finiquito, no liquidación. Todo bien, pero si pasa el día 31 y sigue trabajando sin firmar algo nuevo, legalmente ya es empleada formal. Y si en ese momento decides terminar la relación, te toca pagar liquidación conforme a ley. Por eso es clave tener bien marcadas las fechas y fundamentos legales de cada decisión.
¿Qué particularidades tiene la liquidación en contratos temporales?
El contrato temporal o por tiempo determinado se usa cuando hay una razón clara y justificada para no hacer una contratación indefinida. Un proyecto con fecha de cierre, una temporada alta, una cobertura por incapacidad, estos tipos de contrato deben indicar desde el inicio cuándo empieza y cuándo termina. Y sobre todo, por qué no es indefinido. Si no se justifica correctamente, la ley lo puede considerar como relación laboral continua, y ahí empiezan los problemas. Ahora bien ¿Qué pasa con la liquidación? Hay dos escenarios muy distintos.
Cuando el contrato termina como fue acordado
Si el colaborador termina su periodo sin que haya incidentes, solo corresponde finiquito. Esto incluye:
- Días trabajados no pagados
- Parte proporcional de aguinaldo
- Vacaciones
- Prima vacacional
No se paga liquidación, porque no hay despido ni rescisión anticipada.
Cuando el contrato se termina antes del tiempo acordado sin causa justificada
Ahí sí aplica liquidación completa. Y puede incluir:
- Tres meses de salario
- 20 días por año trabajado
- Prima de antigüedad
- Más el finiquito correspondiente
Ejemplo real: contratas a Luis por 6 meses para un proyecto de expansión. Todo queda por escrito y firmado. A los 3 meses decides cerrar el proyecto antes de tiempo sin causa justificada. Aunque era contrato temporal, al no cumplir con la duración acordada, tendrás que pagarle una liquidación completa.
La clave está en cumplir lo pactado. Y si se va a terminar antes, tener los fundamentos legales claros para no convertir una simple terminación en una demanda laboral.
¿Cómo se maneja la liquidación en esquemas de outsourcing en México?
Desde la reforma laboral de 2021, el outsourcing tradicional como se conocía en México ya no es legal. Se prohibió la subcontratación de personal cuando no se trataba de servicios especializados. Es decir, ya no se puede contratar gente a través de un tercero para realizar tareas que forman parte del objeto social o la actividad principal de la empresa.
Lo que sí está permitido es que empresas registradas ante la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, presten servicios especializados o ejecución de obras especializadas. Siempre y cuando no se trate del giro principal de quien contrata.
Ahora, cuando se habla de liquidación en contratos bajo outsourcing o servicios especializados, es importante entender quién es el patrón legal. El empleado no trabaja para la empresa que lo tiene en sus oficinas. Legalmente trabaja para la empresa prestadora del servicio. Y esa empresa es la responsable de la liquidación si termina la relación laboral.
¿Entonces qué pasa si el colaborador es despedido?
- Si la causa de despido es justificada, solo corresponde finiquito, y la empresa de servicios especializados debe pagarlo.
- Si el despido es injustificado, entonces corresponde liquidación conforme a ley. Y nuevamente, debe ser cubierta por la empresa prestadora.
Eso sí, si el SAT o la STPS detectan que no hay registro adecuado o que el servicio “especializado” solo es outsourcing disfrazado, tu empresa puede ser considerada patrón solidario. Y en ese caso sí te tocará pagar. Por eso es clave revisar cada contrato, verificar los registros en el REPSE y entender que subcontratar no te exime de toda responsabilidad laboral.
¿Qué conceptos incluye la liquidación en cada uno de estos contratos?
La palabra liquidación suena sencilla, pero no siempre incluye lo mismo. Todo depende del tipo de contrato y de cómo terminó la relación laboral. Vamos por partes:
Salario pendiente
Aplica en todos los casos, sin importar si es contrato de prueba, temporal o por outsourcing. Debe pagarse lo que el colaborador haya trabajado hasta el último día. Esto incluye días laborados no pagados, horas extras y cualquier otro concepto devengado.
Prestaciones proporcionales
También aplican en los tres contratos, aunque no se consideran parte de la liquidación como tal, sino del finiquito. Estas son:
- Parte proporcional de aguinaldo
- Vacaciones no gozadas
- Prima vacacional
Si el contrato terminó de forma natural y sin conflicto, solo se paga esto y no hay liquidación adicional.
Indemnización constitucional
Esto solo aplica si el despido fue injustificado. Y aquí vienen las diferencias clave:
| Tipo de contrato | ¿Aplica la indemnización constitucional? |
| De prueba | Sí, sí ya pasó el periodo de prueba o no se justificó bien el cese. |
| Temporal | Sí, si se rescinde antes de la fecha pactada sin causa. |
| Outsourcing | Sí, pero quién debe pagarla es la empresa de servicios especializados. |
La indemnización constitucional incluye:
- Tres meses de salario
- 20 días por año trabajado (cuando aplica)
- Prima de antigüedad (en ciertos casos)
Ejemplo práctico: si desvinculas a un colaborador con contrato temporal faltando dos meses para que termine, no hay causa justificada. Te toca pagar salario pendiente, prestaciones proporcionales y también la indemnización constitucional. En cambio, si termina el contrato en la fecha pactada, solo pagas salario y prestaciones, sin indemnización.
La clave está en documentar bien la relación laboral desde el inicio y entender que no todos los contratos terminan igual ni generan las mismas obligaciones legales.
¿Cuáles son los errores más comunes al gestionar liquidaciones en estos contratos?
Gestionar correctamente una liquidación va más allá de sumar días y aplicar fórmulas. Hay errores que se repiten en muchas empresas y que, aunque parecen pequeños, pueden terminar en demandas, multas o pérdida de talento clave. Aquí los más frecuentes:
- Confundir liquidación con finiquito
Pasa más de lo que se admite. Muchas veces se paga solo el finiquito creyendo que con eso se cubre todo. Pero si el despido fue injustificado y el contrato ya era indefinido o se rompió sin causa legal, entonces sí corresponde liquidación y omitirla puede considerarse despido injustificado ante la Junta de Conciliación y Arbitraje.
- No respetar los plazos establecidos por ley
La Ley Federal del Trabajo marca plazos muy claros. Por ejemplo, para que un contrato de prueba se mantenga como tal, no puede extenderse más allá del límite legal sin ser formalizado. Pasarte un día puede convertir una relación eventual en indefinida y entonces la salida del colaborador ya no se trata de un simple finiquito. Otro error común: retrasar el pago de la liquidación. Esto puede generar recargos, quejas ante la PROFEDET y hasta auditorías.
- Omitir prestaciones variables
Muchas empresas olvidan incluir en la liquidación conceptos como:
- Bonos de desempeño
- Comisiones por ventas
- Incentivos acordados en el contrato
Si forman parte del salario integrado, también deben calcularse para efectos de finiquito o liquidación. Ignorarlos puede interpretarse como incumplimiento de obligaciones patronales.
¿Qué pasos prácticos debe seguir RRHH para manejar estas liquidaciones correctamente?
Cuando se trata de terminar una relación laboral, no hay espacio para improvisar. La diferencia entre un cierre ordenado y un pleito legal está en los detalles que Recursos Humanos sí puede controlar. Aquí los pasos clave que deben seguirse para manejar correctamente la liquidación en contratos de prueba, temporales y outsourcing.
Identificar el tipo de contrato y la causa de la terminación
Este paso es básico. Pero si se omite o se malinterpreta, todo el cálculo posterior puede ser incorrecto:
- ¿Es contrato por periodo de prueba, por tiempo determinado o a través de un proveedor especializado?
- ¿La causa de terminación es justificada, por mutuo acuerdo, o sin causa?
Estas dos variables definen si se paga solo finiquito o también liquidación completa.
Calcular correctamente los montos
Aquí no se vale redondear ni “aproximar” Todo debe basarse en:
- Días laborados
- Salario diario integrado
- Prestaciones proporcionales
- Indemnizaciones (si aplican)
- Bonos, comisiones o incentivos pactados por escrito
Herramientas como calculadoras oficiales del IMSS o plataformas de nómina confiables ayudan. Pero es fundamental revisar cada caso individualmente.
Documentar el proceso y entregar comprobantes firmados
Una liquidación bien hecha no termina con una transferencia. Debe dejar evidencia clara de:
- Cálculo detallado firmado por ambas partes
- Carta de renuncia o de terminación según aplique
- Comprobantes de pago (físicos o digitales)
- Acuerdo de confidencialidad o de no competencia si aplica
Esto protege tanto a la empresa como al colaborador, y evita malentendidos que pueden escalar innecesariamente. Por eso el cierre debe ser tan ordenado como la contratación.
¿Qué herramientas ayudan a simplificar las liquidaciones en contratos de prueba, temporales y outsourcing?
La gestión de liquidaciones puede volverse compleja cuando se manejan distintos esquemas de contratación. Por eso, más allá de conocer la ley, hace falta tener herramientas y procesos que faciliten cada paso. Y sobre todo, que reduzcan el margen de error. Aquí tres recursos clave que toda empresa debería tener activos:
1. Software especializado en nómina y RRHH
Contar con una plataforma confiable puede hacer una gran diferencia. No solo para calcular montos correctamente sino también para:
- Registrar fechas clave (inicio, término, renovaciones)
- Automatizar el cálculo de finiquitos y liquidaciones
- Incluir variables como bonos, comisiones o prestaciones especiales
- Generar reportes que respaldan las decisiones tomadas
En México, plataformas como Runa, ofrecen soluciones adaptadas a las leyes laborales vigentes. Esto no reemplaza al equipo de RRHH, pero sí reduce errores humanos y acelera procesos que suelen tardar horas.
2. Protocolos internos claros
Tener lineamientos escritos sobre cómo se maneja cada tipo de contrato y qué pasos se deben seguir en cada salida. Evita decisiones improvisadas y asegura consistencia en el trato al personal. Esto incluye:
- Checklist para cierres de contrato
- Plantillas de cartas y documentos legales
- Registro de entregas y firmas
Una buena política interna de bajas laborales puede evitar muchas auditorías y reclamos.
3. Asesoría legal en casos complejos
No todo puede resolverse con software. Cuando se trata de despidos por bajo desempeño, conflictos con trabajadores tercerizados o interpretaciones legales grises, contar con una firma legal especializada en derecho laboral mexicano es vital. No se trata de consultar solo cuando hay un problema, sino de prevenir errores y tomar decisiones que aguanten revisión ante cualquier autoridad.
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