miércoles, 27 de enero, 2021

¿Por qué el COVID-19 ha hecho que los empleados quieran renunciar?

Sabemos sin duda que la pandemia por COVID-19 ha dejado a muchas personas sin empleo y ha causado estragos en aquellos que continúan con empleo debido a la incertidumbre, el estrés, angustia y agotamiento con las sobrecargas laborales que se han hecho presentes. 

Se estima que más de la cuarta parte de los trabajadores ha pensado renunciar en lo que va de esta pandemia, las razones resultan diversas y van desde: las preocupaciones relacionadas a la pandemia, el brote de casos cada vez mayor, el regreso al trabajo presencial y el equilibrio entre la vida personal y laboral trabajando vía remota

Entre las estimaciones, una encuesta reveló que 7 de cada 10 colaboradores ha sentido que las cargas laborales han aumentado con el trabajo remoto. Las responsabilidades dentro y fuera del trabajo han provocado estrés en muchos y en aquellos que han regresado al trabajo de manera presencial, el miedo latente a estar expuestos a un contagio es algo que no les permite estar tranquilos. Razones suficientes que los han llevado a pensar en la posibilidad de renunciar.

Pero no todo son malas noticias o renuncias, ante estas inquietudes y manifestaciones de los empleados se ha visto una respuesta favorable por parte de  los empleadores. Por eso, muchas se han puesto en marcha y han buscado las mejores opciones para ofrecer:

  • Un retorno laboral seguro a los empleados
  • Mejoras en la comunicación en el caso de trabajo remoto
  • Adaptaciones en las áreas laborales para regresar al trabajo de manera presencial
  • Establecimiento de espacios y protocolos sanitarios que disminuyan el riesgo de contagio dentro de la oficina. 

Y es que la mayoría de los colaboradores considera de suma importancia salvaguardar su bienestar y contar con un área laboral y organización que les brinden la protección física del virus COVID-19. 

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Si bien el COVID-19 ha hecho que más de uno quiera renunciar, la adaptación a la nueva normalidad y el desequilibrio entre la vida personal y laboral en todos se ha hecho evidente. Para otros, no contar con flexibilidad laboral, licencias por enfermedad, seguro social o asistencia a la salud mental, aunado al estrés laboral, cansancio emocional, fatiga y sobrecargas pueden resultar catastróficas o producir menor satisfacción laboral dentro de la organización a la que pertenecen.

¿Cómo te has sentido en esta pandemia?, ¿en algún punto de lo que lleva esta situación transcurriendo en el mundo has pensado en renunciar? Tranquilo! quizás más de uno lo hemos pensado, pero el mismo miedo e incertidumbre que genera esta situación nos mantiene constantes en nuestras actividades laborales. 

Otro de los aspectos que también ha hecho evidente las ganas de renunciar es el salario. Aquellos empleados que tienen un menor ingreso han considerado seriamente la posibilidad de renunciar, sobre todo si no cuentan con las prestaciones que les permitan sentir una seguridad o confianza en  caso de resultar contagiados dentro de su área laboral. Así que ponen en una balanza el ingreso salarial que obtienen de su trabajo versus, las posibilidad de un contagio y su salud. 

Un dato sorprendente: a menor ingreso la búsqueda de la estabilidad financiera se vuelve un punto crucial pero esta ha perdido peso comparada con la salud.

Por otro lado, se estima que la pandemia ha afectado más a mujeres que a hombres. Y también, a aquellos que  no cuentan con un trabajo que les permita laborar desde casa, puesto que en todo momento sus actividades han sido y serán presenciales.

Pero, ¿por qué se dice que afecta más a las mujeres? Todo parece indicar que el 50% de las mujeres ha manifestado aumentos en el nivel de estrés y ganas de renunciar en esta pandemia debido al rol tan importante que tienen en casa y el rol que ejercen como fuerza laboral. Además,  lograr una separación laborando desde casa, ha resultado una tarea complicada para muchas. En el caso de los hombres solamente el 36% manifestó sentirse con mayor nivel de estrés desencadenados de la situación que se vive con la pandemia.

Sin embargo, no todo es estrés laboral, para aquellos que su trabajo consiste en brindar servicios a los clientes, el miedo y riesgo de contagio los ha llevado a pensar en la posibilidad de renunciar puesto que a pesar de contar con las medidas y equipo necesario para su protección como carillas, cubre bocas e inclusive guantes, la convivencia con los clientes representa un riesgo latente debido a que muchos se rehúsan al uso de cubrebocas y otros, que dependiendo del lugar o servicio que presten el uso del cubrebocas se limita únicamente para el tránsito dentro del establecimiento como en el caso de restaurantes, cafeterías, bares etc. 

No sabemos a ciencia cierta cuándo llegará el fin de esto. Por lo tanto, adaptarnos y protegernos tomando en cuenta las medidas sanitarias es una alternativa para mantenernos libres de cualquier riesgo de contagio. Como fuerza laboral esta pandemia ha debilitado a todo tipo de sector, mientras que para los empleadores y empresas la economía, la incertidumbre y los cierres de diversas organizaciones han hecho que más de uno cuide y preserve su trabajo pese a cualquiera que sea la situación que esté viviendo dentro de su organización.

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