Cuando se abre una vacante en la empresa, mucha gente piensa que el trabajo termina al firmar el contrato, pero no. Lo bueno apenas empieza, y uno de los puntos que no se pueden dejar pasar es el tema del IMSS. Todo debe quedar en regla desde el principio, sobre todo si queremos evitar dolores de cabeza después.
Cada puesto tiene su propio perfil, lo sabemos y por eso cada proceso de reclutamiento debe adaptarse a lo que se necesita, pero hay algo que no cambia, sin importar el giro o nivel del puesto: si alguien se va a incorporar de forma formal, hay que darlo de alta en el IMSS.
Sí, darlo de alta en el IMSS es parte de lo que nos toca como empresa, pero también es una forma clara de cuidar al nuevo integrante del equipo desde el primer día. No es solo un trámite más, es parte del compromiso que tenemos como empleadores. Si lo hacemos bien, sin retrasos ni errores, eso se nota y desde ahí empieza una relación laboral mucho más sólida.
¿Qué es la afiliación del trabajador al IMSS?
Lo primero, si quieres empezar bien con alguien que entra a la empresa, es sencillo, darlo de alta en el IMSS y eso no se puede dejar para después. La Ley del Seguro Social, en su artículo 15, dice que tenemos cinco días hábiles para hacerlo desde que arranca la relación laboral.
No es opcional ni algo que puedas decidir según el caso, es una obligación. Además, forma parte de los derechos básicos que el trabajador tiene desde el día uno. La afiliación garantiza su acceso a servicios médicos, incapacidades, pensión futura y todo lo que incluye la seguridad social. Por eso, si te preguntas cómo dar de alta a un trabajador en el IMSS, lo primero que debes tener presente es el reloj. Pasar del plazo puede acarrear sanciones, multas… Y más de un dolor de cabeza en una inspección.
¿A quién puedo afiliar al IMSS?
Cuando hablamos de cómo dar de alta a un trabajador en el IMSS, es fácil pensar solo en el personal de planta, pero la realidad es mucho más amplia. Como empresa, tienes la posibilidad —y en muchos casos la obligación— de afiliar al IMSS a distintos perfiles laborales.
No importa si trabajan tiempo completo, medio tiempo, por honorarios o incluso si son socios que colaboran activamente en la operación. Estos son los grupos más comunes que pueden (y deben) estar afiliados al IMSS:
- Trabajadores asalariados: Los de siempre, quienes reciben un sueldo por parte de la empresa.
- Trabajadores independientes: Aunque no tienen patrón, pueden inscribirse por cuenta propia si quieren acceder a los servicios del IMSS.
- Asegurados voluntarios: Personas que, por decisión propia, quieren estar cubiertas por el IMSS y pagan sus cuotas directamente.
- Pensionados: Aunque ya no trabajen, pueden seguir afiliados para mantener su derecho a servicios médicos.
- Dependientes económicos: Cónyuges, hijos o padres del asegurado que también pueden recibir atención médica.
- Personas con discapacidad: En algunos casos, además de servicios médicos, también pueden acceder a pensión por invalidez.
- Trabajadores del hogar: Las empleadas o empleados domésticos también deben ser dados de alta; de hecho, el trámite ya es obligatorio.
- Personas en situación migratoria regular: Extranjeros con residencia legal en México también pueden afiliarse.
¿Obligaciones y beneficios por afiliar empleados al IMSS?
Cuando das de alta a un trabajador en el IMSS, el compromiso no se queda en el puro trámite. Como patrón, te toca cubrir todas las cuotas obrero patronales que marca la ley y sí, hay empresas que se asustan con el costo. De hecho, muchas deciden no afiliar por esa razón.
Se estima que inscribir a un colaborador al IMSS puede elevar el costo total de su puesto entre 25 y 30 por ciento, pero omitirlo no es una jugada que salga gratis. La Ley del Seguro Social es muy clara. Si un patrón deja de pagar parcial o totalmente estas cuotas, puede ser considerado como defraudación fiscal y dependiendo del tamaño del incumplimiento, eso puede terminar en sanciones serias… Incluso hasta nueve años de prisión.
Más allá del tema legal, también hay un lado positivo que muchas veces se pasa por alto. Cumplir con las cuotas del IMSS —y con lo que marca el SAT— permite que toda esa nómina sea deducible de impuestos. Es decir, sí hay un gasto, pero también hay beneficios fiscales reales que ayudan a equilibrar el impacto.
Así que si te preguntas cómo dar de alta a un trabajador en el IMSS, también vale la pena preguntarte qué cuesta más, ¿cumplir correctamente o arriesgarte a una sanción por evadirlo?
¿Qué se necesita para afiliarse al IMSS?
El trámite se realiza de la siguiente manera:
Paso 1: Pre-registro en línea
- Primero hay que entrar al portal del IMSS, desde ahí se inicia el proceso con un pre-registro. (Para poder acceder, necesitas tener a la mano la CURP del trabajador y que esté vinculada al número de patrón registrado previamente.)
- Una vez dentro, el sistema te va a pedir llenar todos los datos del empleado: nombre, domicilio, puesto, salario, jornada, etc.
Paso 2: Confirmar presencialmente en la subdelegación del IMSS
Una vez hecho el pre-registro, tienes que acudir a la Subdelegación del IMSS o a la Oficina Auxiliar de Afiliación y Cobranza que te corresponda. Esto depende del domicilio fiscal o del centro de trabajo.
¿Qué debes llevar?
- El formato AFIL-02, que se descarga desde la misma página del IMSS
- CURP del trabajador
- Acta de nacimiento
- Identificación oficial del empleado
Todo impreso y bien llenado. Y como siempre con trámites de gobierno: Recuerda que el horario de atención es de lunes a viernes, de 8:00 a 15:30 horas. Lo mejor es agendar una cita previa, para evitar esperas innecesarias y no perder el viaje.
Una vez hecho esto, el trabajador ya queda formalmente inscrito en el IMSS. Desde ese momento, tiene derecho a servicios médicos, incapacidades, pensión y también a los beneficios del INFONAVIT. Así que sí, dar de alta a un trabajador en el IMSS tiene su proceso, pero hacerlo bien, desde el inicio, garantiza que todo funcione como debe y también te evita dolores de cabeza después.
¿Cuál es la documentación para el empleado?
Una vez que el alta del trabajador en el IMSS queda formalizada, el trámite no está completo hasta entregar la constancia de afiliación. Como patrón, es tu responsabilidad entregar una copia de ese documento al empleado.
Ahí aparece su Número de Seguridad Social (NSS), que es un identificador clave dentro de todo el sistema del IMSS. Este número es único, personal e intransferible. Acompañará al trabajador durante toda su vida laboral, sin importar cuántas veces cambie de empleo.
El NSS tiene 11 dígitos con un significado muy específico. Te lo explicamos con este ejemplo:
NSS: 23 – 16 – 85 – 0258 – 1
- 23 → número de la oficina administrativa del IMSS donde se realizó el registro
- 16 → año en que el trabajador se afilió por primera vez al IMSS
- 85 → año de nacimiento del trabajador
- 0258 → dígitos asignados automáticamente por el sistema del IMSS
- 1 → dígito verificador, una especie de control para validar que el número es correcto
Desde recursos humanos es fundamental tener esto en mente, porque el NSS se solicita en prácticamente cualquier trámite de seguridad social, desde una incapacidad, hasta una solicitud de pensión o crédito INFONAVIT. Así que asegurarte de que el trabajador reciba y guarde esta constancia es parte del cierre correcto del proceso.
¿Cuánto se paga por dar de alta a un trabajador?
Registrar a una persona en el sistema del IMSS no tiene tarifa. No hay un pago directo al Instituto por darlo de alta, pero eso no significa que salga gratis. El verdadero costo empieza después, con las cuotas obrero patronales. Desde el momento en que el trabajador está dado de alta, esas cuotas se generan de forma automática y deben cubrirse cada mes sin falta.
¿Cómo se calcula cuánto toca pagar?
En función de dos variables clave:
- El salario base de cotización (SBC): incluye el sueldo diario más todo lo que sea integrable: aguinaldo, prima vacacional, bonos fijos, etc.
- Las tasas que marca la Ley del Seguro Social: ahí se define qué porcentaje paga la empresa y cuál le toca al trabajador (que se descuenta vía nómina).
En términos generales, dar de alta a alguien puede representar entre 25 y 35 % más del salario que realmente percibe, dependiendo del sueldo y las prestaciones. De ese total, la mayor carga es para el patrón, la parte obrera suele ser mucho menor.
Y no solo es el IMSS, también hay que sumar:
Todo eso forma parte del costo laboral total y desde RRHH, vale la pena hacer ese cálculo antes de cerrar una contratación. Porque no es solo el sueldo neto que se negocia, es toda la estructura que lo sostiene detrás.
¿Cuánto se tarda en dar de alta a un trabajador en el IMSS?
Uno de los puntos clave sobre cómo dar de alta a un trabajador en el IMSS es que el trámite, técnicamente, puede hacerse en minutos. Sí, así de rápido… Siempre y cuando todo esté en orden. Existen dos herramientas para hacerlo en línea:
Desde ahí, ya sea el área de RRHH o el despacho contable de la empresa, se capturan los datos del nuevo colaborador: CURP, NSS, salario base, fecha de ingreso, tipo de jornada, etc. El sistema procesa la información y genera en automático un comprobante de alta IMSS.
Ahora bien, hay que distinguir dos momentos diferentes en este proceso:
- El registro administrativo
Si los datos están correctos y no hay problemas con RENAPO (por ejemplo, CURP con errores, NSS duplicado o mal ligado), el alta se refleja en el sistema del IMSS en cuestión de minutos o, a lo mucho, en unas cuantas horas.
- El inicio del derecho a prestaciones
Aunque el alta se registre hoy mismo, el acceso a servicios médicos, incapacidades y demás prestaciones del IMSS arranca desde la fecha de ingreso reportada por el patrón. Es decir, si el empleado entra hoy y el alta también se hizo hoy, puede usar sus derechos desde este mismo día.
¿Y qué pasa si hay errores en los datos?
Ahí la cosa se puede complicar. Errores comunes como una CURP mal capturada, un NSS duplicado o problemas con homónimos pueden frenar el alta. En esos casos, el trabajador podría tardar entre 24 y 72 horas en aparecer correctamente en el sistema y si el problema es mayor, puede requerirse una visita presencial a la subdelegación para arreglar todo.
En resumen:
- El alta puede hacerse en minutos si todo está bien
- Los derechos arrancan desde la fecha de ingreso reportada
- Si hay inconsistencias, el proceso puede tardar varios días más
Desde RRHH, tener esto claro te ayuda a anticipar dudas, evitar retrasos y resolver rápido si algo no cuadra.
¿Qué sucede cuando se despide o renuncia un empleado?
Dar de alta en el IMSS es solo el comienzo. Después vienen otros movimientos que también deben informarse al IMSS… Y dentro del mismo plazo legal. Por ejemplo, cuando un empleado renuncia de forma voluntaria o es dado de baja por despido, es obligación del patrón avisar al IMSS en un máximo de 5 días hábiles.
Esto es parte del control administrativo que exige el Instituto para mantener actualizado el estatus de cada asegurado. Lo mismo aplica si hay un aumento de sueldo o se mejoran las prestaciones. Ese cambio también debe notificarse en ese mismo plazo: 5 días hábiles, contados a partir del ajuste.
¿Por qué es tan importante?
Porque el salario reportado al IMSS no es cualquier dato. Es la base para calcular el Salario Base de Cotización (SBC), que es lo que determina el monto de las cuotas obrero-patronales y las prestaciones a las que tiene derecho el trabajador.
El SBC incluye más que solo el sueldo diario, también se suman:
- Gratificaciones
- Percepciones
- Primas
- Comisiones
- Prestaciones en especie
- Alimentación
- Habitación
- Y cualquier cantidad que se entregue como parte del pago por su trabajo
Entonces, si hay cambios en el ingreso del colaborador y no se actualiza el SBC, el problema no es menor. Puede haber sanciones, diferencias en las cuotas, e incluso conflictos si el trabajador necesita atención médica o una incapacidad y el salario reportado no coincide con lo real.
Cumplir con estas actualizaciones no solo es cumplir la ley. Es llevar la fiesta en paz con el IMSS y evitarte problemas que pueden escalar muy rápido. Porque cómo dar de alta a un trabajador en el IMSS también incluye mantener su información al día, no solo inscribirlo.
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